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jueves, 13 de junio de 2013

Ortega se sale con las suyas

Ricardo Escalante
Obedeciendo a los designios del presidente Daniel Ortega, la Asamblea Nacional de Nicaragua aprobó el oscuro proyecto de ley para el otorgamiento de la concesión a un consorcio chino para construir y administrar un canal interoceánico.
No hubo licitación, ni estudios de factibilidad económica, ni de impacto ambiental, ni la opinión pública tuvo la oportunidad de conocer las razones de la preferencia presidencial por el empresario chino Wang Jing, para que mediante una enredada ingeniería de empresas se desarrolle el proyecto.
Tal como dijimos en nuestro anterior artículo titulado El interoceánico Daniel Ortega, esta es otra más de las jugadas a que el dirigente sandinista ha acostumbrado a sus compatriotas, en abierta contravención con los intereses nacionales.  ¿Hasta dónde llegará Daniel Ortega? ¿Responderá un día ante la justicia o, al igual que Hugo Chávez, irá incólume a la tumba?

Se supone que en cualquier caso, a todo gobierno le interesa la mayor transparencia posible en cada acto administrativo. No dejar sombras de dudas que entorpezcan la buena marcha de las instituciones. Eso es un principio fundamental, pero en el caso del sandinista Ortega no es así y, por supuesto, las irregularidades pudieran abrir paso a futuros actos judiciales reparatorios y a un aumento del desconcierto.
Los vínculos de Wang Jing con altas figuras del gobierno de Managua, son un secreto a voces. Ya una vez el propio presidente habló en términos elogiosos sobre los milagros que el millonario asiático y sus empresas harían en el mundo de las telecomunicaciones de la nación centroamericana, sin que hasta ahora se le haya visto el queso a la tostada.  ¿Por qué?