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jueves, 21 de mayo de 2015

Dilma la enigmática

Ricardo Escalante

Con su apellido búlgaro Rousseff y a sus 68 años, Dilma es una mujer de encantos y enigmas. Un personaje admirable y censurable a la vez, que con carácter fuerte ha llevado una vida de montaña rusa, con ascensos lentos y descensos vertiginosos.
Desde temprano afloró su debilidad por los asuntos que a todos interesaban y se formó para eso, para dirigir y colocarse en el centro de la polémica. Siempre le interesó la lectura y estudió música. Es culta. Fue a escuelas para niñas de clase media alta y pronto se dejó llevar por devaneos marxistas, pero ha tenido tacto para no arrojar el gigante brasileño por abismos totalitarios ni para declararse presidenta ad infinitum. No. Tolera la disidencia a pesar de su piel sensible a los cuestionamientos. Practica el pluralismo a pesar de haber aprendido a conspirar, manejar un fusil y fabricar bombas.
Cuando su médico le informó que estaba afectada por cáncer linfático y debía someterse a un tratamiento riguroso, escuchó sin mover un solo músculo del rostro, para luego exclamar “¡La vida nunca ha sido fácil!”, frase ilustrativa de una personalidad recia, siempre preparada para lo peor.
Dos matrimonios, dos divorcios, una hija. Aunque se conserva bien y el poder le otorga un aura especial, no se le conocen amoríos. Cuida su vida privada, aunque las consecuencias de su vida pública disten de ser color de rosa.  No otorga magia a lo que toca. A juzgar por los resultados, la formación económica le ha servido poco: Encabezó a Petrobras y de chiripa se libró de ser enjuiciada; en sus dos mandatos presidenciales ha hecho de Brasil un desastre. Los tiempos de desarrollo sostenido, con gobiernos honestos, como en la época de Fernando Henrique Cardoso, quedaron atrás.
El desastre ha sido reconocido hasta por su ministro de Hacienda, el liberal Joaquim Levy, quien con guante de seda ha dicho que la presidenta tiene un genuino deseo de arreglar las cosas, aunque no de manera fácil y efectiva.
Dilma ascendió a la cúspide al influjo del demagogo Lula Da Silva, que ahora desliza su descontento porque ella no se dejó tutelar. Lula siempre fue admirador de antidemócratas como Hugo Chávez y favorecedor de los intereses de la empresa Odebrech, Dilma no. Ella tiene el mérito de reclamar la excarcelación de presos políticos en Venezuela y el respeto a la libertad de prensa. ¡Esa es Dilma!

Wako

Ricardo Escalante
Hace menos de una semana la tranquila Wako, a medio camino entre Dallas y Austin, en Texas, fue escenario del salvajismo de patotas de motorizados que trataban de resolver sus rivalidades a la manera de las películas de vaqueros del Lejano Oeste, a balazos. Es una grave noticia con aspectos dignos de reflexión.
El enfrentamiento dejó nueve muertos y 18 heridos en aquella ciudad de nombre extraño que en sus orígenes significaba “hueco”, recordada también porque en sus inmediaciones un atolondrado que se creía Dios montó una fortaleza, compró montones de equipos bélicos, desafió el poder del Estado y llevó a la muerte a 69 adultos y 17 niños en abril de 1993.
En ambos casos las armas habían sido compradas de manera legal porque existen disposiciones laxas, elaboradas con el criterio de que los derechos individuales deben respetarse con la mayor amplitud posible, es decir, con el concepto de la National Rifle Association y su magnifica capacidad de lobby. Es una libertad que ha conducido a innumerables atrocidades en una nación de cosas buenas y malas.
El centenar de patoteros amantes de Hayley Davidson de elevada cilindrada y ruido atronador, chalecos de cuero con emblemas y frases amenazantes, pelo y barba largos y cabezas forradas con pañuelos, montó su espectáculo malsano en el preciso instante en que los legisladores texanos discuten una ley para permitir a los ciudadanos el libre porte de armas de fuego. Dentro de poco los estudiantes universitarios podrían llevarlas consigo a las aulas.
Esos legisladores, sin embargo, no se han preguntado si estarán convirtiendo en temerarias las objeciones de un profesor al rendimiento de un estudiante que asistido por la ley se presente, revólver al cinto, a reclamar sus “derechos”. Se pretende arraigar más esa sociedad texana en la cual quienes no estén armados deben moverse con cautela, como si fueran delincuentes, porque un loco se les puede atravesar en cualquier esquina.
Aquel Koresh que después de proclamar la monogamia como única forma de vida había pasado a declarar su derecho a 160 esposas, en el 93 protagonizó un enfrentamiento de 50 días con el FBI, mientras los patoteros de ahora lo hicieron entre ellos pero al final de cuentas también demostraron su alucinamiento y potencial destructivo.
Claro, eso ocurre en Estados Unidos, donde existe la  más absoluta libertad de pensamiento y de prensa, donde los problemas se debaten de manera abierta, hay separación plena de poderes y los presidentes no son ni pueden ser dueños de la verdad absoluta. Distinta es la cosa en regímenes autoritarios como el de Venezuela, donde Maduro y su socio Diosdado Cabello son reyezuelos respaldantes de bandas de hampones que, armadas hasta las muelas, intimidan a la población e incurren en asaltos, asesinatos y cualquier otra clase de abusos. Los delincuentes están incrustados en Miraflores y en el tope de la Asamblea Nacional.

miércoles, 29 de abril de 2015

Algo más importante que la popularidad presidencial

La fundadora y directora de Latinobarómetro, Marta Lagos, husmea en la flaqueza de las encuestas políticas.  En Venezuela hay una tremenda espiral de silencio.
Ricardo Escalante

Después de haber seguido por años el curso de los acontecimientos en América Latina, la conocida encuestadora chilena Marta Lagos asegura que a pesar de todas sus deficiencias, la democracia llegó a la región para quedarse. Ahora ni siquiera los dictadores quieren ser vistos como tales.

Con un discurso rápido que frena las interrupciones usuales de un periodista, ella por momentos formula tesis poco fáciles de digerir y de aceptar sobre el comportamiento de la opinión pública. Así, por ejemplo, no ve el desplome de la popularidad de un presidente como desencadenante de grandes cambios políticos. Prefiere apuntar en otras direcciones.

La entrevista con la fundadora de Latinobarómetro resulta impersonal, a distancia, sin vernos las caras. Eso, por supuesto, limita la percepción de detalles que podrían hablar más que las palabras. No se puede saber si ríe o arruga la cara, cómo viste o se sienta.  Le propuse franquear la distancia a través de Skype pero lo rechazó sin explicaciones. Apenas exclamó: “¡Por teléfono!” Después de una llamada de 30 ó 40 minutos le solicité algunas fotos suyas de alta resolución para el periódico y, otra vez, dijo “¡No!”

Graduada en economía en la universidad de Heidelberg, en Alemania, también ha tenido algo que ver con centros académicos norteamericanos. Su empresa, con sede en Chile, financiada por gobiernos europeos y organizaciones internacionales, anualmente realiza un estudio de opinión pública en 18 países del Continente, con variables políticas, económicas y sociales. El correspondiente a 2015 será publicado en junio en Buenos Aires.

-Las encuestas en América Latina se han prostituido porque son utilizadas como instrumentos de campaña…
-Eso es muy conocido. Ha sido así y tiene relación con una baja en el desarrollo de la política.  Las encuestas en América Latina son utilizadas como instrumentos de la política y no como instrumentos para la política.

-Hay empresas que se prestan para eso, que ofrecen resultados a satisfacción de quien paga…
-Hubo una época en que las encuestas acertaban. Ahora, en esta parte, en la última ola electoral han dejado de acertar debido a la atomización de partidos y a la dispersión del voto.  Cuando hay 16 candidatos, partidos nuevos o abstención, las encuestas dejan de tener precisión. En los 40 ó 50 años siguientes a la guerra, las encuestas en Europa eran precisas al anticipar resultados electorales, pero a partir de los años 80 eso dejó de ser así, cuando surgieron los movimientos verdes y de extrema derecha, porque las encuestas no son buenas para medir grandes procesos de cambio.

-Hay sobre expectativa con relación a lo que pueden hacer las encuestas, además de la calidad de las mismas. La política invierte en encuestas que no son robustas, que carecen de muestras grandes, de metodología cara, lo que implica invertir en personal calificado, entrenamiento, número de entrevistas, etc.  Cito un caso: Chile, donde hacer sondeos de calidad requiere muestras de no menos de 4 mil entrevistas.  Si continuamos con encuestas como en el pasado, con mil casos, cuando el voto era obligatorio, pues no es posible medir nuevas realidades en las cuales 60 por ciento de la gente no vota.

-Usted habló de márgenes de error causados por la atomización, pero en el caso venezolano eso no ocurre. Hay polarización, a pesar de lo cual las encuestas se equivocan…
-No conozco el problema de Venezuela. Viendo las cosas desde el exterior se puede decir que en ese país hay una alta espiral de silencio. Quienes apoyan a la minoría no manifiestan su intención de voto. Hay quienes quieren apoyar a la oposición pero no se atreven a decirlo porque hay gente que ha ido a la cárcel, etc. Eso distorsiona las encuestas y hace muy difícil obtener resultados precisos.  Hay metodología para desentrañar la tendencia de los que no responden, pero es cara y lenta. Es lo que los encuestadores latinoamericanos no utilizan.

-La espiral de silencio en Venezuela es tremenda. Percibí eso cuando fui a Caracas como particular a observar la última elección de Chávez y luego la de Maduro. He sido observadora de unas 30 elecciones y uno tiene una metodología para determinar hechos.  Esas dos elecciones venezolanas fueron de competencia restringida, con libertades limitadas y desbalance tremendo. Estábamos en presencia de un proceso que pretendía ser una cosa indicativa, que tenía por lo menos una máscara.

-¿Para quiénes trabajan ustedes en Venezuela?
-Para nadie. Cada año contratamos una empresa distinta que hace los trabajos de campo. Les fijamos las condiciones metodológicas y después revisamos los materiales.  Cambiamos empresas para evitar sesgos. Eso permite resultados robustos. El trabajo de campo de este año se hizo entre el 15 de enero y el 15 de febrero. Ahora estamos limpiando la base de datos y vamos a comenzar el procesamiento.  Los resultados serán publicados en junio.

-Seis meses son un largo tiempo. La opinión pública siempre es volátil y puede tener cambios en períodos breves, lo que hace suponer que cuando se publique ya no reflejará la realidad…
-No estoy de acuerdo con esa afirmación.  La opinión pública va, efectivamente, con los acontecimientos, pero en cada país hay una estabilidad bastante congruente con lo que sucede. La volatilidad no es una cosa negativa que invalida los resultados, porque en el fondo muestra la relación entre el acontecimiento y la opinión pública, que es lo que interesa al final de cuentas.

-¿Cómo evalúa el caso chileno?
-Sobre eso sabemos más porque vivimos aquí en Chile. Diría que aquí no hay sorpresas. Desde hace mucho rato los datos vienen diciendo lo que iba a suceder.

-¿Quiere decir que se había previsto el desplome brutal de la popularidad de la señora Bachelet?
-Usted habla en términos coyunturales. Lo interesante no es la popularidad del Presidente, sino qué congruencia tiene esto con la opinión pública. Durante muchos años se ha dicho que los latinoamericanos no tenían confianza ni en las instituciones ni en la élite. Y esa ausencia de confianza –ningún país se salva- viene a concretarse con un acontecimiento político como el referido. Ahora, que la Presidenta pierda 10 ó 15 puntos es apenas una anécdota, porque aquí lo que hay es un cuestionamiento hacia quienes tienen el poder y eso incluye no solo a la Presidenta, sino a toda la clase política: a los senadores y diputados, a los dirigentes gremiales, a los empresarios y a los sindicalistas, a los medios de comunicación.

-Yo discrepo. No creo que la pérdida de popularidad de un Presidente sea irrelevante.
-Es una anécdota. Si uno mira lo que le ocurre a Dilma Rouseff en Brasil, que ha caído a 10 ó 15 por ciento, tenemos que recordar al Presidente Toledo en Perú, que llegó a 4 por ciento y no pasó nada.

-En Venezuela eso no ha sido así.  Hubo un Presidente que llegó a 14 por ciento y terminó fuera del poder…
-Bueno, pero entonces estamos hablando de hace 30 años. Yo hablo de tiempos presentes. Ha habido muchos presidentes que han tenido 4 por ciento y no ha ocurrido nada, porque los pueblos latinoamericanos –incluyendo a Honduras, que es un gran ejemplo- no quieren dictaduras. Nadie quiere ser llamado dictador, ni siquiera los cubanos.  Los cubanos van saliendo de ahí, con lentitud pero saliendo. Apegarse a la democracia es fundamental y, por tanto, los golpes de Estado, si los hubiera, van a ser de un día. Hay una demanda brutal de democracia…

-En la región hay democracias frágiles y…
-Yo no las he calificado. Solo he dicho democracias. Las democracias son distintas vistas por sus pueblos. Hay una visión analítica del investigador y otra de los pueblos, que muchas veces son incongruentes. El estudio nuestro lo que muestra es la visión de los pueblos sobre la democracia, no la visión de la élite. La visión de la élite está súper documentada.

Hillary

Ricardo Escalante 
Nunca en Estados Unidos una mujer ha estado tan cerca de la jefatura del Estado como Hillary Clinton, hecho demostrativo no solo de sus ambiciones y preparación, sino también augurio de avances positivos en las relaciones entre América Latina y la nación más poderosa del Planeta.


Buenos augurios porque además de suceder al primer Presidente negro, con ella se profundizaría el acercamiento de Estados Unidos a Cuba y el inevitable ablandamiento de los oxidados resortes dictatoriales de los Castro. Como Secretaria de Estado y aún antes, ella logró una discreta pero constante comunicación con los gobiernos de la región.
Eso que suena vacuo es relevante ahora cuando del lado republicano se escuchan discursos parecidos a aquellos de la época del gran garrote: Jeb Bush, Marco Rubio y Ted Cruz, quieren halagar a los votantes de habla española al tiempo que recuerdan a los testarudos John Foster Dulles y Joseph McCarthy con sus sanciones, sin saber que en América Latina se quiere algo distinto.

Hillary demostró incluso habilidad para conservar el precario equilibrio matrimonial cuando su marido sucumbió a la tentación incompleta de la entonces bella gordita Mónica Lewinsky. En un explicable arranque de ira, la entonces primera dama le causó una pequeña herida en la cabeza con un libro al Bill infiel, pero sin ir más allá para satisfacer los deseos de una sociedad pacata. ¿Dónde estaría ella si se hubiese divorciado?
 Hillary es, sin lugar a dudas, inteligente y ha desarrollado una intensa actividad política. Con experiencia y audacia supo ayudar al éxito de los períodos presidenciales de Bill Clinton, en los cuales la economía norteamericana avanzó de manera sostenida y sosegada. Sin aspavientos. Bill Clinton es el mismo líder una vez dejó absorto a García Márquez durante una cena al demostrar que además de haber leído El sonido y la furia y otras cosas de Faulkner, conocía en detalles la obra de Cervantes, la Carlos Fuentes y, por supuesto, la del propio Gabo. Nada hace dudar que el ex Presidente sería el mejor de los consejeros de su esposa en la Casa Blanca.
Claro, nada de eso amarra el futuro con una magnífica cosecha de realidades, pero son buenos augurios en instantes en que las presidencias femeninas de Brasil, Argentina y Chile, hacen aguas en los mares de la corrupción, y cuando Keiko Fujimori en Perú y la bella Zury Ríos, en Guatemala, asoman candidaturas de malos olores.

miércoles, 22 de abril de 2015

De cómo obtener el PhD con un clarinete bajo el brazo















El éxito de un ingeniero industrial venezolano que desde niño se interesó por las orquestas dirige la Filarmónica Latinoamericana de Houston y el departamento de estudios musicales de la Universidad de Santo Tomás.
Ricardo Escalante

Al nacer hace 50 años en Maracaibo, Glenn Garrido traía su predisposición musical. Creció y obtuvo el título de ingeniero industrial en la Universidad del Zulia pero nunca ejerció como tal, sino que continuó los estudios en Estados Unidos hasta lograr un PhD en lo que siempre le había gustado, la música, y ahora dirige la Orquesta Filarmónica Latinoamericana (FL) de Houston y el departamento de música de la Universidad Santo Tomás.

Como a muchos otros en aquella calurosa ciudad venezolana, el padre optó por ponerle un nombre excéntrico: Glenn, exactamente como uno de los más grandes directores de bandas de todos los tiempos, Glenn Miller. Gregorio, el padre, era trombonista como Miller y también uno de sus admiradores, además de propietario de Garrido y sus solistas, agrupación que muchas veces alternaba con Luis Alfonzo Larrain, la Billo´s Caracas Boys y Los Melódicos.

Después de haber dictado clases en varios centros de estudios superiores, Glenn llegó a ser jefe del departamento de estudios musicales de St. Thomas University. La FL, organización profesional de 52 músicos, ha logrado en apenas dos años una amplia reputación al haberse especializado en la interpretación de temas tradicionales y populares de distintos países de la región y las entradas para sus conciertos se agotan con rapidez.

En el 2014 la orquesta hizo homenajes a Billo Frómeta y a Simón Díaz, además de haber tenido al mexicano Tony Camargo con El Año Viejo en uno de los eventos celebrados en el Cullen Hall, en el centro de Houston. Con sus 88 años a cuestas, Camargo conserva intacto el tono de voz y recuerda innumerables anécdotas de los dos años que pasó en Caracas durante la época de Pérez Jiménez, cuando cantaba con la orquesta de Larrain. En el homenaje a Billo actuó como cantante Mary Frómeta, nieta del recordado artista, y los arreglos musicales para la ocasión estuvieron a cargo de Charly Frómeta.

Con Cheo García, Abreu y otros
Los primeros pasos de Glenn en la música fueron en Maracaibo con su padre, a cuya saga aprendió a tocar clarinete y piano.  Después trabajó 17 años con Gregorio Garrido en distintas bandas y orquestas. Desde los 9 años había tomado clases tanto particulares como en el Conservatorio de Maracaibo. Tuvo como maestros a Eduardo Rhan, Pepino Terencio, Jesús Ignacio Pérez Perazzo y al reconocido colombiano Blas Emilio Atehortúa, quien iba a Caracas a dictar clases en el Conservatorio Simón Bolívar, contratado por José Antonio Abreu cuando era ministro de cultura.
De niño había visto de cerca al popular Cheo García, que había trabajado y desarrollado una estrecha amistad con Gregorio Garrido. “Una vez mientras yo era adolescente la Billo´s fue a Maracaibo. Yo quería saludar a Cheo pero el vigilante no me dejaba pasar.  Tuve que rogarle que le transmitiera el mensaje de que un hijo de Garrido quería verlo, ante lo cual su reacción inmediata fue “déjelo pasar”. Ahí sostuvimos entonces una grata conversación que nunca olvido.

Luego fue el primer invitado de provincia en dirigir la Banda Marcial Caracas, a partir de lo cual recorrió el país con distintas organizaciones orquestales, lo que hizo que al egresar de la Universidad del Zulia ya tuviera un buen camino recorrido y se le facilitara la obtención de una beca de la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho para cursar un master en dirección en New Hampshire University. El entonces ministro Abreu valoró sus méritos y lo ayudó.

Regresó al país, trabajó de nuevo en Maracaibo cerca de un año y consiguió otra beca completa de la Universidad de Florida, en Gainesville, para hacer el PHD en estudios musicales, con énfasis en dirección. De manera simultánea daba clases de clarinete y era director asistente de la orquesta universitaria, lo que contribuía al avance de sus conocimientos y al aumento de las relaciones en el mundo de la música académica.

Al graduarse en el año 2000 no solo pasó a ser el primer PHD venezolano en música, sino que se vinculó al Berry College en Georgia como coordinador de educación musical, cargo que desempeñó por 12 años, para ser después jefe del área de su especialidad en la universidad católica Santo Tomás, en Houston, y convertirse en fundador de la Filarmónica Latinoamericana.

Ahora, además del compromiso administrativo y de clases en la Universidad Santo Tomás, participa en la elaboración del cronograma de actividades de la orquesta para este año -que contempla una gira por Nueva York y Washington-, y avanza en los planes para 2016.

-¿Hay algo novedoso en las nuevas generaciones de músicos latinoamericanos?
-En América latina somos privilegiados. En cada gran ciudad hay una filarmónica y una banda.  En Argentina, Brasil y Colombia, además de Venezuela, hay orquestas juveniles que son estimuladas por el Estado y eso, por supuesto, contribuye a la expansión del conocimiento musical y cultural en general.  Nosotros acabamos de traer como invitada a la talentosa pianista argentina Lorena Eckell, que ha realizado giras importantes. La pianista venezolana Gabriela Montero goza de gran reputación en Europa, la directora mexicana Alondra de la Parra es excelente. El joven director argentino José Luis Cladera cuenta con una trayectoria admirable y tiene un proyecto digno de admiración: la Orquesta Nacional de Ciegos de Argentina.

-¿Orquesta de ciegos? ¿Cómo se puede dirigir?
-Sí. Cladera ha desarrollado una técnica especial para dirigirla.  Una vez me invitó a dirigirla y yo, por supuesto, no me sentía capacitado para eso.  Viajé una semana antes para aprender y estudiar tanto las técnicas como las obras y para entrar en contacto con los músicos principales.  Interpretamos Rapsodia en blue.  El director tiene que respirar de una manera más profunda de lo normal y dispone de un pequeño aparato que hace repicar una o dos veces. Tuve que ensayar mucho y me equivoqué. Les pedí que me perdonaran, pero en definitiva todo salió mejor de lo que esperaba.
Ese es Glenn Garrido, un venezolano que con esfuerzo ha saboreado aplausos. Es el menor de un hogar humilde con 7 hijos. Todos llegaron a ser doctores gracias al trombón de Gregorio y a Garrido y sus solistas.
@opinionricardo

domingo, 19 de abril de 2015

Una cimitarra

Ricardo Escalante

En julio de 1979 estaba yo en Bagdad cuando Sadam Hussein desplazó de la presidencia al viejo Ahmed Hasan Al-Bakr, para dar comienzo a un régimen arbitrario que se convirtió en pesadilla para su país, para el Medio Oriente y el mundo. Recorrer varias ciudades del Irak de contrastes fue una buena experiencia periodística, aunque desprovista de contactos con miembros del gobierno y menos de la aniquilada oposición.

El mismo Al-Bakr habló de las dolencias físicas como causa de su renuncia, pero círculos diplomáticos y algunos analistas ataban cabos y sostenían que el poder presidencial estaba disminuido. El verdadero hombre fuerte era el vicepresidente. No había decisión que escapara a sus designios.

En aquel viaje coincidí con Armando Durán, quien entonces estaba al frente de El Diario de Caracas. Ambos fuimos invitados por la embajada de Irak en Caracas a través de su entonces jefe de prensa, Nabil Naser, un sirio simpático que había tenido la oportunidad de cultivar la amistad de Hussein, además de declarado partidario de la fusión de su país con Irak.

Por imposición del autócrata, un año antes los partidos políticos habían sido proscritos, con excepción del oficialista Baaz, cuyo único propósito era servir de caja de resonancia al líder. Cada año la revolución gastaba petrodólares en actos programados para periodistas de todo el mundo, con la intención de proyectar su inexistente obra, en un ambiente cargado de la inestabilidad tanto interna como de la región.

Un día tres periodistas latinoamericanos quisimos observar el interior de algunas mezquitas adornadas de larga historia, incluyendo aquella en que el ayatolá Jomeini había oficiado en sus tiempos de exilado. Subimos a una azotea para ver el patio de una de ellas mientras transcurrían honras fúnebres en medio de las elevadas temperaturas de la época, pero la cosa se convirtió en apremio porque cimitarra en mano e insultos en árabe, alguien comenzó a perseguirnos.  En la carrera nos encontramos con un hueco de algo menos de metro y medio y unos 7 ó 10 metros de profundidad, que de manera inevitable tuvimos que saltar. Fui el último, obligado por la cercanía de aquel bárbaro enfurecido. Así, sin tener idea de lo que habíamos hecho mal, logramos regresar al hotel Agadir.

A partir de aquellas peripecias seguí con atención los delirios de grandeza, la carrera armamentista, las fallidas invasiones a Irán y Kuwait, la opresión y otras sinrazones del gobierno de ese trastornado que se llamó Sadam Hussein. Y como todo el mundo, un mal día también yo quedaría estupefacto al ver imágenes del “Comandante Supremo” mientras abrazaba y condecoraba a Sadam Hussein en nombre de Simón Bolívar y de los venezolanos.

jueves, 12 de marzo de 2015

Como el Hermano Mayor

Ricardo Escalante

Estaba en la secundaria cuando leí 1984. La adolescencia y el ambiente pueblerino de San Cristóbal me hacían pensar que todo en la novela era demasiado exagerado para que yo pudiera dibujar alguna conclusión útil, pero al releerla ahora admiro la enorme capacidad combativa de George Orwell y su poder para llamar a la reflexión.

Orwell en plena tarea periodística
Después de tantas décadas y de haber escuchado y visto tantos comentarios por aquí y por allá sobre el periodista británico -además de haber leído Rebelión en la granja y algunos reportajes-, regreso a este libro para zambullirme en el remolino de tormentos que desata a pesar de haber transcurrido tantos años desde que fue escrito al final de la Segunda Guerra Mundial, cuando la barbarie de unos pocos asfixiaba al mundo.

Cada libro forma opiniones y desata consecuencias según el lector, su entorno y su facultad crítica, y 1984 es uno de esos que ha logrado desatar pasiones como pocos. El tiempo permite verlo con frialdad y como lo que fue: una lucha contra la opresión soviética y contra los procedimientos de siempre para envilecer la condición humana.

Al torcer de manera intencional las palabras y su uso, de manera inevitable uno se transporta a otros hechos. La nuevalengua, el doblepiensa, el hablaescribe y más, así como el ministerio del amor y lo que sus sótanos escondían, las ejecuciones en la plaza pública y la obligación de celebrarlas con frenesí, se asocian con hechos del presente. El control de cada acto ciudadano y la necesidad de denunciar a los traidores de la revolución, el desprendimiento del Hermano Mayor hacia los ciudadanos y la adoración que estos debían sentir hacia él.

Orwell hizo su trabajo en un momento tumultuoso y lo situó en el futuro: 1984. Escribía sobre el pasado y el entonces presente, pero después en otros lugares ocurrirían hechos con algunas o muchas similitudes. Lo importante era la idea de que el enemigo está obligado a declararse culpable, además de proclamar a voz en cuello su arrepentimiento y su amor hacia el Hermano Mayor.

Ah, y por supuesto, al hablar de las disputas ideológicas describía el partido, que siempre existiría y siempre sería igual en sus actuaciones, así como el detestable grupo opositor fundado por Goldstein, que apenas era una fachada porque estaba al servicio de la revolución.

Nadie escapaba al control de los instrumentos electrónicos que Orwell ya entonces imaginaba. La Policía del Pensamiento y el ministerio de la Verdad eran eficientes en el cumplimiento de sus propósitos, mientras desde la cúspide se inventaban guerras económicas porque la escasez era brutal y la culpa de todos los males era del imperialismo.

miércoles, 25 de febrero de 2015

El Ledezma que conocí

Ricardo Escalante

Mientras avanzaban los años 70 y yo cubría la fuente informativa de Acción Democrática, conocí y conversé muchas veces con un miembro del buró juvenil que se diferenciaba de otros por la ecuanimidad y deseos de superación. No hacía mucho había llegado a Caracas y manifestaba la aspiración ser abogado.

Se graduó en la universidad mientras avanzaba en la carrera política, que en definitiva era su gran aspiración.  Pasaba el tiempo y con él su partido vivía hechos tumultuosos que lo desdibujaban y le hacían perder influencia, después de haber sido gestor y actor principal de hermosas luchas por la instauración del sistema democrático venezolano.

En ese proceso de erosión muchos jóvenes y otros que no lo eran tanto fueron excluidos, expulsados, apartados del camino porque constituían piedras en el camino para algunos. Antonio Ledezma fue uno de ellos. Esa fue una etapa muy distinta de aquella de los años 60 en que una generación brillante  se frustró, porque trastornada por el virus marxista cometió errores como ese de fracturar a AD, crear el MIR e incorporarse a las guerrillas entonces financiadas por Cuba.

Pues bien, Ledezma nunca abjuró de la socialdemocracia. Ahí leyó, estudió y llegó a conocer líderes de la factura intelectual de Felipe González.  Fue varias veces diputado, presidente del Concejo Municipal de Caracas y alcalde metropolitano, siempre cultivador de la controversia de las ideas y reacio a los regímenes de fuerza. Por eso condenó la acción del 4 de febrero de 1992 y todo lo que ha venido después.

Gran amigo de Carlos Andrés Pérez, de Gonzalo Barrios y otros que experimentaron en pellejo propio la persecución por razones de conciencia, muchas veces él escuchó relatos de viva voz sobre aciagos momentos. Ahora le toca a él y da muestras de su temple.

Ahora lo acusan de terrorista, autor de tratados desestabilizadores, participante en reuniones de madrugada y otras cosas que hasta en los colectivos desatan risa. Él insiste en hablar de democracia porque sabe lo que ocurrirá si las elecciones se celebran, como tendrán que celebrarse porque lo contrario sería la estocada final para el régimen.

A su cargo le eliminaron las atribuciones principales porque podía transformarse en poderoso rival, pero él continúa su lucha y ahí está.  Carece de carisma pero es un político de buen talante.

jueves, 19 de febrero de 2015

!Contra la represión!

La represión extrema impuesta por Nicolás Maduro y su camarilla debería generar alguna reacción contundente de la comunidad internacinal.  El gobierno incapaz, corrupto y violador de los derechos humanos quiere eliminar cualquier resquisio de disidencia, tal como lo evidencia lo que acaban de hacer contra el alcalde AntonioLedezma.  Todo made in Cuba and by Cubans. Para los venezolanos es hora de salir a las calles.

martes, 3 de febrero de 2015

Algo va a pasar…

Ricardo Escalante
Por primera vez en la historia nacional, los venezolanos están a las puertas de una hambruna devastadora. La escasez de alimentos y medicinas causada por la ineficiencia y la corrupción de los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro se profundiza de manera alarmante, mientras las reacciones de los voceros oficiales no pasan de la estupidez.

Los magros ingresos petroleros apenas alcanzan para terminar de llenar los bolsillos de quienes lo esquilmaron todo. Venezuela dejó de ser segura para prestamistas e inversionistas porque está a un paso de la cesación de pagos. Sólo fondos buitre podrían ofrecerle préstamos insuficientes a precios de usura y, contrariamente a lo pregonado por el gobierno bicéfalo, ahora ni siquiera hay para cubrir la nómina.  Ahora bien, lo más grave vendrá dentro de algunas semanas, cuando el Ejecutivo deba amortizar la pesada deuda externa y cubrir los intereses causados.

En esas circunstancias la única ocurrencia del dueto Maduro-Cabello ha sido el aumento de la represión, aunque no ignoran que su caída es apenas cuestión de días o semanas porque entre los militares y paramilitares comenzó la desbandada. Es una tragedia de implicaciones y repercusiones múltiples porque no existe un liderazgo opositor sólido, y ahí está el peligro: De las masas al garete sólo se puede esperar lo peor.

La gente intuye algo impreciso y desastroso a la vez. Dentro de pocas semanas desaparecerán las colas en los mercados y supermercados porque no quedará nada y, por supuesto, ni siquiera se podrá poner en venta el costoso aparato armado adquirido por Chávez porque es obsoleto y está convertido en herrumbre. No ha tenido mantenimiento. Ahh, y como los militares no tienen razones para ocultar su malestar porque son beligerantes en política, por ahí confiesan que han dejado de sentirse cómodos en los cuarteles. Ahora solo nos falta verlos en protestas callejeras con sus fusiles oxidados al hombro.

¿Qué pasará entonces? Nadie lo sabe y ese es el peligro: No se puede descartar la aterradora posibilidad de otro iluminado con discurso embriagador, porque ni el gobierno bicéfalo ni la oposición raquítica le dicen nada a la población. Esto saltó a la vista en las escuálidas manifestaciones promovidas por ambas partes con motivo del 23 de enero. En la MUD se habla de unidad, pero esa es una incompleta porque hay quienes juegan a acuerdos con Maduro y Cabello.  Todo el mundo sabe quién tiene ahora 3 magistrados en el TSJ y cómo anda Primero Justicia.
Maduro, Cabello y la MUD fanfarronean con elecciones como si en las calles no ocurriera nada.  ¿De dónde saldrá dinero para las elecciones? El gobierno sabe que ni siquiera obtendría el 15 por ciento de los votos y, por supuesto, en esas condiciones tendría que desconocer los resultados. Las elecciones legislativas no son entonces la panacea. Como en una novela de García Marquez, las amas de casa, los choferes y los estudiantes, pregonan de manera casi premonitoria y a una sola voz: “¡algo va a pasar”…  

El decreto que autoriza a disparar a las masas no pasa de ser risible porque los tiempos de genocidios al estilo Pol Pot son impensables y solo servirían para que Maduro, Dioscado Cabello, Elías Jaua y otros conspicuos “líderes” de la revolución, terminaran como Ceceascu y su mujer o como Muamar el Gadafi.

La situación venezolana no es fácil porque el dueto nefasto se niega a renunciar. Esa sería, por supuesto, la mejor solución porque el sólo arribo de gobierno distinto traería un efecto sicológico positivo y los primeros síntomas de la recuperación se verían pronto, pero para eso se necesita también un líder con cojones. ¡Ojalá surja y ojalá prive la sensatez! ¡Ojalá Maduro y Cabello abandonen la tozudez y admitan que sus culpas solo se lavarán en prisión!   Ahh, claro, y no podemos ignorar que por ahí llegarán las solicitudes de extradición para el jefe del cartel de los Soles y sus socios.
@opinionricardo

jueves, 8 de enero de 2015

Cuando 6 letras tocan a la puerta


Sara Suoto Strom, una científica sin estómago, busca el origen del cáncer. Los negros son más atacados por el de próstata en sus variedades más agresivas.
A pesar de la pobreza y las limitaciones culturales, los mexicano-americanos son más longevos que los blancos y tienen menor incidencia de la enfermedad.

Ricardo Escalante
Una señora menudita de sonrisa fácil y asombrosa velocidad mental, de origen argentino, combina sus experiencias en el campo de la biología molecular y de los factores de riesgo genético y ambiental como una forma de contribuir a la prevención del cáncer.  Es eso que en términos científicos se denomina epidemiología molecular.

Sara Suoto Strom, dos veces PHD, investigadora de larga experiencia profesional en el tal vez más importante hospital del mundo en materia oncológica, es al mismo tiempo un buen ejemplo de que las cosas pueden transcurrir de buena manera cuando esas seis letras que atemorizan a cualquiera, se diagnostican y tratan a tiempo. A ella le fue extraído el estómago y su vida transcurre de manera satisfactoria, aunque, por supuesto, no dispone de espacio suficiente para una abundante comida. ¡Tampoco le preocupa!

Eso, claro, tiene una explicación sencilla: La disciplina profesional le enseñó a ver el cáncer de una manera natural.  Por eso reaccionó sin temores al saber que tenía una pequeña úlcera con células malignas y lo recomendable era la gastrectomía total. No sintió temor. “Hay circunstancias en las cuales uno no tiene opciones. Debemos ser pragmáticos.  Si hay que hacerlo se hace y punto. Pero al mismo tiempo, el hecho de estar rodeada de cáncer todo el día me da una perspectiva distinta a la suya o a la de cualquier otra persona.  Para mí eso es parte de la vida”…

Al escuchar sus palabras le pregunto por qué, si la porción maligna era pequeña, le fue extraída toda la bolsa estomacal. ¿Fue una medida preventiva?”
-No.  No –me atajó-. La palabra preventiva no es adecuada cuando el cáncer ya está diagnosticado.  La pregunta debe ser “¿Qué es mejor, una cirugía pequeña o una extensa?”, y quienes tienen la respuesta son los cirujanos.  Ellos lo deciden, y lo hacen cuando hay la posibilidad de que pudiesen quedar células cancerígenas.  Eso mismo ocurre en los casos de mujeres a quienes se les practica la mastectomía total en vez de la parcial. Se extrae todo el tejido que pudiera poseer células enfermas.

-¿Usted se acostumbró a una dieta especial?
-No. No tengo dieta especial, como de todo.  Como muy poco pero lo hago varias veces al día, como las mujeres embarazadas. Pero lo ideal para todos es comer poco. No es saludable ingerir grandes cantidades de alimentos. Quienes no tenemos estómago no absorbemos suficientes cantidades de azúcares, pero yo no tengo problemas. Además, no me gustan mucho los dulces.  En realidad yo nunca fui de mucho comer, ni tuve problemas de obesidad. 

-¿Qué reemplaza la bolsa estomacal?
-Nada.  La primera parte del intestino asume las funciones del estómago. La comida llega directamente y ahí se digiere y metaboliza.

-¿Son muchos los pacientes a quienes se les extrae el estómago?
-No, porque la mayoría de los casos se diagnostica en estado avanzado, cuando la cirugía ya no ayuda mucho. Cuando el diagnóstico es temprano, las posibilidades de sobrevivencia en distintos tipos de cáncer son altas.  Existe una relación directa entre el diagnóstico temprano y la tasa de sobrevivencia.

Del plancton al cáncer
Sara Suoto Strom con su estilo sencillo y bonita sonrisa, es rápida en el diálogo. Va al grano. Me interesé en entrevistarla al leer su larga experiencia académica y profesional, y cuando llamé a su oficina imaginé que quien había respondido era una asistente. “Yo soy la doctora Strom, dígame en qué le puedo ayudar”. Así entablamos la conversación inicial, en la cual me advirtió que debido a un inminente viaje suyo a la India me recibiría semana y media más tarde.  Iba a Chennai, la antigua y legendaria tierra de los tamiles, Madrás, a reuniones exploratorias para el desarrollo de planes de colaboración sobre prevención de cáncer.

Ella estudió biología en la Universidad de Buenos Aires (su curiosidad se desata con todo lo que se mueve) y allá obtuvo su primer PHD en biología marina.  Fue a trabajar a la Antártida chilena en investigaciones sobre plancton, donde conoció a quien sería su marido, se casaron y se trasladaron a Houston. En ese momento las investigaciones sobre plancton no estaban muy desarrolladas y optó por regresar a la escuela de salud pública. Obtuvo hace 25 años el segundo PHD y de inmediato se vinculó al MD Anderson como especialista en medicina molecular, que estudia los potenciales factores de riesgo genéticos y ambientales. Habla más inglés que español.

Mexicano-americanos
Recorrimos varios temas hasta aterrizar en el de la numerosa población de origen mexicano en Houston, a propósito de lo cual Sara Strom me contó que desde hace 12 años ha participado en una investigación sobre cáncer en ese sector.  La idea era comenzar con gente de menor nivel educativo que ha vivido en Estados Unidos por pocas generaciones en un área cercana a una gran autopista, lo que hasta ahora ha permitido ciertos hallazgos interesantes.  Uno es que esa gente es menos propensa al cáncer que los blancos.

-¿Cómo se explica eso?
-Todavía lo estamos investigando.  En la población hispana –una etiqueta política colocada en Estados Unidos a quienes provienen de países de habla española- se registran casos de cáncer de hígado, por ejemplo, aunque en menores tasas. Al mismo tiempo, parece haber en ellos la posibilidad de mujeres jóvenes con cáncer de pecho. El estudio aún continúa y es temprano para tener conclusiones definitivas.  No obstante, podemos señalar que en los hispanos hay menor educación, muchos viven en zonas pobres, donde los supermercados no venden productos de buena calidad, frutas frescas y, sin embargo, no tienen tanto cáncer y su expectativa de vida es mayor que en los blancos. A pesar de tantos aspectos negativos viven más.  Eso es algo difícil de medir y todavía no tenemos una explicación.

Cáncer de próstata en negros
En razón de su experiencia en investigaciones sobre cáncer de próstata, le pregunté a Sara Strom si existen diferencias significativas de la incidencia de la enfermedad según las razas. La respuesta no se hizo esperar: Sí.
-Se Ha comprobado una mayor incidencia en los negros y, en adición a eso, se ha observado que son más afectados por los tipos más agresivos de cáncer de próstata.  Todavía se estudia si ésto guarda alguna relación directa con aspectos genéticos o con limitaciones en el acceso a la salud pública, pero es algo que llama la atención.

Los equipos de estudio en los cuales interviene la doctora Strom son multidisciplinarios.  “Las cosas son tan complicadas en una investigación, que uno no puede hacerlo todo. Tenemos un programa de estudio acerca de qué es lo que causa el cáncer, los factores de riesgo.  Yo hago una parte.  Trabajamos con los oncólogos, que nos entregan la información de la parte clínica.  Yo trabajo con cuestionarios”.