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miércoles, 19 de marzo de 2014

Diosdado prepara su hoguera

La farsa del antejuicio a María Corina Machado
Ricardo Escalante

La historia de la humanidad está plagada de farsantes que en sus irracionales mentiras y flagrantes atropellos, han cavado sus propias tumbas al empujar pueblos enteros por despeñaderos de dolor y desencanto.

La lista de nacidos para causar daño es interminable, pero unos se han convertido en ejemplos protuberantes del mal porque ni siquiera han podido escapar a la crueldad de sus propias  estratagemas. Así, Girolamo Savonarola (1452-1498) es un caso que viene como anillo al dedo a propósito del infierno en que Diosdado Cabello y Nicolás Maduro se empeñan en convertir a Venezuela.

El mundo entero presenció a través de la televisión las repugnantes escenas ocurridas ayer tarde martes en Caracas, cuando en la Asamblea Nacional un militar disfrazado de civil utilizaba expresiones soeces de distinto calibre contra la diputado opositora María Corina Machado, cuyo rostro apenas podía contener los sentimientos de confusión e indignación. Era inocultable el malsano placer conque Cabello creía pisotear la condición femenina de la valiente María Corina.

El presidente de la AN exhibía con ferocidad esa jaquetonería propia de los cobardes investidos de poder, sin siquiera medir el tamaño del rechazo internacional que despertaba. Pero, en dirección opuesta, ella transmitía la sensación de tranquilidad que solo poseen los inocentes dotados de la razón.  Así lo hacía la admirable dama durante el interminable bochorno protagonizado por quien creía humillarla y, poco después, la respuesta de ella no se hizo esperar: En rueda de prensa reafirmó que no se doblegará y que su lucha llegará hasta el final.

Al mismo tiempo, en las calles de toda Venezuela se reavivaban los focos de resistencia que el gobierno ha sido incapaz de apagar, porque los ciudadanos están decididos a luchar a costa de vidas, torturas, desapariciones, escasez de alimentos y otros productos esenciales, violaciones a la ley, corrupción y más. En la medida en que la brutal represión crece, la entereza popular abandona el miedo.

Ahora Diosdado Cabello nos ha venido a recordar otra vez a ese monje dominico loco Savonarola, que adquirió notoriedad como organizador de “hogueras de vanidad”, en las cuales se quemaban libros, obras de arte y hasta cosméticos.  El dominico se sentía dueño exclusivo de la verdad y predicaba contra el lujo, las desviaciones de la oligarquía y la corrupción. Al estilo actual de Cabello, vejaba a sus conciudadanos.  Sus orígenes eran los de un acomodado, pero sostenía que ser rico era malo, pecaminoso, y que había que perseguir a los poderosos hasta las últimas consecuencias. 

Cabello predica contra oligarquía y los estudiantes.  Denuncia conspiraciones y revueltas y, como su inspirador Hugo Chávez, también promete un mar de felicidad al estilo cubano. Así son los dictadores. No hay diferencias entre los de derecha e izquierda porque su propósito es el mismo: perpetuarse en el poder contra viento y marea. ¡Terrible!

Savonarola distaba mucho de ser un teólogo, pero en algún momento la demagogia y el fanatismo lo empujaron a internarse en un monasterio, donde se dedicó a estudiar técnicas y efectos del discurso político, que luego utilizó para promover alzamientos contra la iglesia y contra los Médici -entonces gobernantes de Florencia- que fueron acusados y defenestrados. Con carisma y falsedad logró tener un alto número de seguidores que no mucho tiempo después se desilusionaron y lo abandonaron.

A diferencia de Savonarola, Diosdado Cabello no es carismático.  Es falso, agresivo, y sus amigos cercanos lo definen como voraz: Su riqueza ha crecido desde la llegada del chavismo al poder. Al igual que los familiares de Hugo Chávez y Rafael Ramírez, él y su entorno no logran contener la ostentación. Es uno de los grandes esquilmadores del Erario venezolano.

Los días finales de ese Savonarola prepotente, desalmado, se convirtieron en un drama. Fue excomulgado y llevado a prisión, después fue trasladado a Roma, donde un tribunal lo condenó a la hoguera.  Al grueso de los venezolanos (por fortuna) no nos animan sentimientos inquisitoriales, pero es claro que DC no se labra un buen futuro.
@opinionricardo