Páginas

jueves, 10 de abril de 2014

La otra muerte de Carlos Andrés Pérez

A pesar de todo lo que decían sus detractores, al final de su vida carecía hasta de una póliza de seguros de salud.
Cecilia Pérez-Matos, la hija menor, relata cómo AD quiso sacar provecho político de las exequias del ex mandatario venezolano.
El pueblo no va a aceptar que Maduro siga sembrando odio y violencia.
Ricardo Escalante












 Las actuaciones políticas de Carlos Andrés Pérez fueron controversiales y revestidas de un arrojo poco disimulado -hechos que ni siquiera los adversarios ponían en duda-, pero los últimos años de su existencia tuvieron circunstancias dramáticas que solo unos pocos venezolanos conocieron.  Es posible que por autoestima evitara hablar sobre esos temas, para no exponerse a humillaciones, incredulidad o mofa.

Una vez su compañera, Cecilia Matos, me explicó cómo la solicitud de asilo político presentada por ellos en Estados Unidos fue rechazada después de mucho tiempo, razón por la cual su hija Cecilia Victoria, ciudadana de este país, debió solicitarlos ante las autoridades migratorias. En esa ocasión no hurgué mucho. Ahora la hija me narró el interminable calvario que impidió la protección estatal que garantizara el acceso de la pareja a los costosos servicios médicos, mientras la salud de uno y otra se desplomaba. Después de un derrame cerebral CAP dejó de ser el hombre de porte atlético e incansable, para convertirse en casi una sombra dominada por la nostalgia y la desilusión.

Cecilia Pérez-Matos
“No muchas personas son conscientes de que mis padres solicitaron asilo político en la década de los 90. Debido a complicados problemas y presiones políticas, el asilo quedó pendiente por más de 10 años. Carlos Andrés Pérez y Cecilia Matos fueron perseguidos con ensañamiento por el régimen de Chávez y nunca pudieron conseguir el asilo. Mi condición de ciudadana americana me permitió hacer una petición ante las autoridades de inmigración para darles un estatus legal.  Al final de sus vidas, los efectos prácticos de la burocracia y las maniobras políticas les impidieron el amparo de los servicios ofrecidos en Estados Unidos a las personas de tercera edad, como Medicare u otro seguro”.

“Mi padre sufrió en el 2004 un ACV y desde entonces la familia tuvo que hacer mil cosas para sufragar los gastos médicos y las terapias para su mejoría. Todo habría sido diferente si le hubiesen otorgado el asilo. Después, durante el caso de las exequias de mi padre, mi madre desarrolló cáncer. Para sobrevivir necesitaba un trasplante de hígado, pero al ser residente y no asilada o ciudadana, solo tenía un 10 por ciento de posibilidades  para lograrlo.  Sin una póliza de salud y sin la protección de Medicare, el tratamiento en Estados Unidos resultaba imposible.  Esas urgencias de mis padres me marcaron y, desde entonces, siento el deber de ayudar a todo aquel que necesite asilo en este país”.

La ley federal establece que quienes han sufrido o temen persecución por su raza, religión, nacionalidad, política, opinión o grupo social, pueden solicitar asilo político en Estados Unidos y, en ese sentido, la Fundación Carlos Andrés Pérez ha puesto en práctica una iniciativa para ayudar a quienes requieran asistencia legal.  Cecilia Pérez-Matos explicó que el bufete para el cual trabaja (The Berman Law Group: www.thebermangroup.com) ha sido solidario y respalda su labor.

Una farsa de AD
Al hablar con Cecilia Pérez-Matos es inevitable abordar aspectos de la vida política del dos veces presidente de Venezuela y uno de los líderes fundamentales de Acción Democrática, partido a cuyo desarrollo contribuyó desde sus inicios hasta el momento en que fue expulsado en medio de acusaciones que poco a poco el tiempo se ha encargado de desmantelar, basadas en componendas de adversarios.

 “CAP había sido muy claro. Muchas veces expresó que no deseaba regresar a Venezuela mientras Chávez estuviera en el poder. ¡Claro que él quería estar en Venezuela!  Nadie podía negar su amor por el país, ni el deber que sentía por ayudar y continuar la lucha, pero no deseaba volver mientras el gobierno ilegítimo estuviera de pie...  El día de su fallecimiento mí hermana y yo estábamos visitándolos en Miami.  Mi padre se había despertado con mucha nostalgia. Durante el desayuno conversamos sobre su primera campaña electoral, sobre las caminatas.  Nos habló sobre una en particular en el Táchira y expresó su añoranza por su pueblo y su gente, pero todos estábamos claros que ese Táchira y esa Venezuela ya no eran las mismas”.

“Él era un hombre serio, que daba la cara.  La destitución y la cárcel fueron momentos duros porque lo que había era una cacería de brujas en su contra, pero él seguía dando la cara y esperaba que le dieran la razón, pero al final llegó a la triste conclusión de que eso no sería así. En ese instante se le apagó un pedacito del alma.  Lo que nos transmitió y me transmitió a mí en particular, fue una increíble tristeza y desilusión, porque la Venezuela a la cual se había entregado en vida y alma, lo rechazaba e inculpaba de manera incorrecta. No obstante, hasta el día de su muerte no dejó de luchar por el país y por su legado.

“Mientras estuvo preso, mi hermana y yo lo fuimos a visitar en La Ahumada (la residencia de la familia Pérez Rodríguez).  Era un tiempo incómodo, tanto porque estaba encerrado allí como por las razones obvias del juicio. Él había solicitado que le dictaran casa por cárcel en la Torre Las Delicias, donde tenía su oficina y apartamento, pero se lo negaron y tuvo que regresar a La Ahumada. Él tenía mucho tiempo sin vivir allí y sin convivir con su otra familia”.

Cecilia Matos, la madre, era partidaria de que Cecilia Victoria asistiera a las exequias de CAP en Caracas, pero ella pensó que esos actos estaban organizados para que el pueblo despidiera a su líder y, en consecuencia, no encontró razones para revivir el dolor.  “Mi madre recibía tratamiento en Colombia. Yo trabajaba como loca en Miami para cubrir sus gastos médicos, trataba de vender mi casa en Georgia y de conseguir dinero para continuar el pago de la enorme deuda que teníamos con abogados por el caso de CAP”… 

“Nosotras ya lo habíamos sepultado en Miami y me parecía una farsa que Acción Democrática estuviera tomando todo el crédito de lo que mi padre significaba. Yo estaba pequeña, pero no puedo olvidar cómo el señor Henry Ramos participó en la expulsión de mi padre del partido, y cómo los altos personajes del partido le dieron la espalda mientras él estaba vivo.  Yo no habría tenido cara para mirar y escuchar al señor Ramos Allup durante aquellos homenajes póstumos. ¡No!”

Malos augurios
Pérez-Matos vive y trabaja en Florida, pero sus sentimientos siempre han estado ligados de manera íntima con Venezuela.  Por eso está al tanto de cuanto ocurre y en contacto permanente con venezolanos. Participa en reuniones y aporta ideas, aunque lejos de sus intenciones está la búsqueda de protagonismos.

“El futuro del país está en el aire.  Yo espero que el señor Maduro entienda la realidad del pueblo, que no va a aceptar el régimen que él desea imponer, pero al mismo tiempo dudo que esto acabe fácilmente. La situación actual es el resultado de tres lustros de censura, violaciones de los derechos humanos más elementales y de una ilegitimidad gubernamental total.  También es el resultado de quince años en los cuales un “líder” ha estado empujando y embutiendo odio, rabia, al pueblo. Ahora, cuando salgamos de este señor tendremos que pasar un tiempo “desaprendiendo” todo lo que nos han “vendido”. Tenemos que recordar la Venezuela que brillaba en el pasado e incorporar las lecciones aprendidas en estos años. Tenemos mucho trabajo por hacer, que necesariamente deberá incluir a personajes como Antonio Ledezma y mi querido padrino Diego Arria, así como las voces del increíble Leopoldo López y María Corina Machado.  Lo más importante es el desarrollo y la ejecución de un plan para ese cambio que será necesario para Venezuela”.

"Es importante que los estudiantes y los ciudadanos en general no se cansen de protestar. Tenemos que actuar. Es necesario dejar al señor Maduro al descubierto. Países como Estados Unidos deben aplicar sanciones en asuntos tan importantes como los bonos y el petróleo.  Algunos pudieran pensar que eso afectará al pueblo, pero el pueblo se ha visto muy afectado con las irracionales políticas económicas del gobierno venezolano. El pueblo sufre una escasez sin precedentes y todos tenemos que actuar para lograr el cambio cuanto antes.  En lo que a mí respecta, el propósito es ayudar con recursos legales a los venezolanos que deseen salir de Venezuela o ya se encuentren en Florida.” 

@opinionricardo