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sábado, 15 de junio de 2013

Así era Chávez

Ricardo Escalante
El caso de la jueza María Lourdes Afiuni es conmovedor. Fue víctima de los resentimientos y del abuso de poder que caracterizó a Hugo Chávez y a su gobierno. Estuvo presa desde el 2009 por orden del Presidente, en un caso en el cual circulaban rumores según los cuales se mezclaban presuntos delitos financieros y una relación sentimental de una de sus hijas. Algo como de novela.

La jueza actuó de acuerdo a los preceptos legales y tomó una decisión que provocó la enardecida reacción de Chávez en una de sus cadenas de televisión.  A gritos calificaba a Afiuni de bandida y ordenaba que se la metiera 30 años presa, en otras palabras, la condenaba pues.  Así era Chávez, amo y señor.  Concentraba todo el poder y sus órdenes debían cumplirse sin discusión. Estaba ahí para ser obedecido.
Lo cierto es que los derechos ciudadanos de Afiuni fueron conculcados.  Le siguieron un interminable proceso judicial lleno de vicios que su defensor se encargó de vocear, pero no había nada que hacer porque ella era una presa del mandamás. En la cárcel fue violada. El Presidente lo supo pero no hizo nada, como tampoco abrió la boca cuando se enteró que ella tenía cáncer.  Sus traslados al hospital ocurrían como actos de circo.
Las denuncias sobre las irregularidades del proceso judicial fueron innumerables y hasta llegaron a organismos internacionales.  El Presidente no se inmutaba porque era su presa, condenada por él a treinta años de prisión.

Ese era el Presidente de Venezuela.  Un gran irresponsable que causó un daño que los venezolanos sufren más allá de su existencia, porque como él decía y repetía:  Todo estaba bien atado para que la pretendida revolución se prolongara con las directrices cubanas.
Hoy, a pesar de que la jueza ha sido liberada por decisión del heredero de Chávez, la violación a sus derechos continúa.  No le permiten salir del país, no le permiten hablar públicamente de los atropellos. No puede usar Twitter, ni Facebook, ni Google Plus, ni nada por el estilo.  Le tienen miedo.

Al dejar a Afiuni en libertad, Nicolás Maduro intenta decir que su gobierno es chavista pero distinto. Y lo es. Es distinto porque es peor en incapacidad y ha llegado al colmo de dejar sin papel higiénico a los venezolanos.