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martes, 23 de abril de 2013

Sufragio efectivo, no más trampas

Ricardo Escalante, Texas
Hace poco el presidente Juan Manuel Santos, de Colombia, planteó un escabroso tema que en los países del Tercer Mundo es cíclico y retrata bien la naturaleza de los gobernantes: Se dejan atrapar por la tentación de aferrarse en el poder.
Francisco Madero

Claro, todos dicen que no están de por medio las ambiciones personales sino el interés nacional. Pero si así fuera, deberían empezar por descartar la posibilidad de que para ellos  mismos haya mandatos más largos y reelecciones, para demostrar reales inquietudes democráticas.
 
Santos se pronunció por la extensión del período constitucional a seis años y agregó que si él aspirara, sería por dos años más. Después dio marcha atrás, pero ya había lanzado su globo de ensayo y dejó el asunto ahí.   Se hizo obvio que en su pecho también se esconde ese deseo del mandamás latinoamericano, que siempre nos ha acompañado.
El “nuevo mejor amigo” de Santos siempre se declaraba libre del virus autoritario que esconden los períodos largos con reelección.  Él solo “era” como Bolívar, una brizna… Ahh, pero la supuesta brizna alargó el período presidencial venezolano de 5 a 6 años y estableció las reelecciones “continuas”.  No le gustaba hablar de indefinidas porque eso sonaba mal, pero hacía trampas y jugaba sucio.
En su campaña electoral frente a Chávez, Henrique Capriles abordó el tema diciendo que con una reelección era suficiente.  No entró en detalles pero, por supuesto, en el aire quedó la idea de que su aspiración es ser Presidente por doce años.  ¡Doce años! 
La no reelección absoluta adoptada en México después de los 27 años de atropellos de Porfirio Díaz, produjo un clima de tranquilidad.  A partir de ahí, al salir del palacio de Los Pinos, los omnímodos presidentes mexicanos se convierten no solo en estorbos, sino que hasta son expuestos a procesos judiciales.  ¡Como debe ser!
Ahora en México también se escuchan de vez en cuando algunos insensatos que replantean la idea de volver a la reelección presidencial, pero sigo creyendo que Francisco Madero fue sabio al proclamar su tesis de “sufragio efectivo, no reelección”, porque esta conduce de manera inexorable a la corrupción.  Por eso debemos gritar: ¡No a las tiranías del poder total!