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sábado, 27 de abril de 2013

Los riesgos de Capriles Radonsky

Ricardo Escalante, Texas
La actitud del gobierno venezolano es la mejor evidencia que sí hubo fraude en las elecciones presidenciales del 14 de abril, porque si estas hubieran sido pulcras ellos habrían sido los primeros interesados en demostrarlo para despejar cualquier duda.
La mujer de César no solo debe ser honesta...
Nicolás Maduro y sus acompañantes desconocen que en política es esencial proceder con honestidad. Ahh, pero ignoran aquella lapidaria frase atribuida a Julio César en el momento de su divorcio de Pompeya Sila por haber asistido a una orgía, cuando algunos le dijeron que ella solo había estado como observadora, a lo cual el gran dictador replicó: “Además de ser honesta, la mujer de César debe parecerlo”…
A Maduro se le hizo tarde para proclamar su honestidad.  Nadie le creería. No obstante, las cosas para el ex candidato Henrique Capriles Radonsky no son tan fáciles como algunos pudieran creer, porque deberá enfrentar una estrategia de desgaste diseñada en La Habana. Los cubanos saben que en política como en el boxeo, se logran victorias por la vía del cansancio.
¿Hasta cuándo podrá Capriles sostener que el gobierno venezolano es ilegítimo e ilegal? ¿Podrá convencer a la comunidad internacional para que se adopten sanciones contundentes? ¿Dispone la oposición venezolana del dinero suficiente para hacer el lobby que eso requiere? ¿Podrá mantener una lucha pacífica indefinida? Esas son preguntas para las cuales no existen respuestas por ahora.
Por muchas razones, no puede haber comparaciones entre Andrés López Obrador y Henrique Capriles y, además, México y Venezuela son países distintos. Sin embargo, vale la pena recordar que López Obrador quedó mal parado después de haber desconocido los resultados de dos elecciones presidenciales, en las cuales él se declaró ganador. Otro caso que es bueno recordar es la huelga general de 2002 en Venezuela, cuando el régimen de Hugo Chávez derrotó a la oposición por agotamiento.
El discurso de Capriles Radonsky es firme y directo. Acusa al gobierno de haberle robado la victoria y está a punto de impugnar el resultado cantado por el Consejo Nacional Electoral, pero, por supuesto, hay que preguntarse qué pasará un vez que los órganos del Estado sigan reiterando su compromiso con Maduro y las reacciones internacionales no sean categóricas.
A favor del ex candidato está el discurso presidencial lleno de lugares comunes y frases sin sentido, carente de sentido del ridículo. Contra Maduro conspiran la grave situación económica, la inflación, el desempleo, la carencia de productos de primera necesidad, el aumento de la inseguridad personal y colectiva y, como si fuera poco, las pugnas reinantes en el chavismo.  Por eso, lo mejor que pudiera ocurrirle a los venezolanos es el desmoronamiento del gobierno arbitrario de Maduro.