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martes, 14 de mayo de 2013

La NASA examina ideas de Maduro

Ricardo Escalante
Galveston, Texas
Después de un exitoso recorrido por diez repúblicas –Turkmenistán, Kazajistán y Nauru, entre ellas-, Pedro Mogna acaba de recalar en Galveston, donde es asediado por especialistas en filosofía existencial agónica. ¿Asediado? Sí claro,  porque el tema de sus desvelos es el pensamiento kirkegaardiano de Nicolás Maduro.
Lo abordo en un alto de sus actividades académicas porque, como ignorante que he sido toda la vida, apenas había oído hablar de esas cosas maduronianas tan eclécticas. Confieso, además, que no comprendo las razones de Mogna para asociar a Kierkegaard con el flamante Presidente venezolano.
Al llegar a la NASA en una patrulla dotada con moderna tecnología espacial, Mogna (der) fue recibido por el científico Juan F. Misle  
Eso de maduroniano  tal vez tenga que ver con un plátano que ha dejado de ser pintón para caer sin que nadie mueva un dedo.  ¡Está a punto! Pero lo que ahora intento descifrar es eso de pensamiento agónico, que lo imagino pero no lo digo para no incurrir en falacias imperdonables.
-Supe que usted visitó la NASA.  ¿Qué hacía ahí?
-Los detalles son secretos, pero le adelanto que estamos discutiendo un acuerdo para utilizar el Opportunity en exploraciones de alto riesgo de contaminación de las ideas de Maduro en Marte. Tendremos que hacer perforaciones a gran profundidad en el suelo de aquel planeta.
-¿Y lo de agónico?
-Ahh, bueno, ese es el  reto. Procuramos revivirlo, aunque hay científicos que sostienen que Nicolás y su pensamiento nunca tuvieron vida… Hacemos esfuerzos para…
-No sé. No entiendo eso. ¿Insinúa que las ideas de Maduro son intangibles?
-Al estudiar a Kierkegaard, usted comprenderá por qué hablo tanto de existencialismo agónico como del abrevadero filosófico de esa revolución que tanta felicidad produce en Venezuela. Fíjese que la gente en ese país ya dejó de preocuparse por la comida, viven en un estadio superior del ser humano y, en consecuencia, el papel toilette no les hace falta. Pero si a usted le quedaran dudas, entreviste entonces a Nicolás Maduro.

Como noto que comienzan a aflorar los primeros síntomas del mal humor que acompaña al doctor Mogna, pues me embolsillo las restantes 57 preguntas y salgo corriendo sin siquiera despedirme.
A mis lectores: Como reportero especializado en verdades cósmicas, prometo aclarar el asunto en una entrevista exclusiva con el presidente Maduro. ¡Espérenla!