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viernes, 3 de mayo de 2013

A Globovisión le torcieron el brazo


Ricardo Escalante
El nombramiento de Vladimir Villegas como director general de Globovisión tiene que ser examinado en términos políticos, porque él será el ejecutor de cambios en la línea editorial e informativa del canal provocados por el gobierno.

Hugo Chávez dijo y repitió: “Dejaré de llamarme Chávez si eso (Globovisión) no se acaba”, pero su objetivo no se cumplió como consecuencia de las reacciones nacionales e internacionales.  Lo que ocurrió cuando cerró Radio Caracas Televisión, le sirvió de escarmiento para no eliminar ese incómodo resquicio de críticas.
 
Eso, por supuesto, no quería decir que las presiones cedieran.  Multas elevadas, incautación de equipos, “visitas” de los entes recaudador de impuestos y regulador de medios radioeléctricos, chantajes a los anunciantes y agresiones a periodistas y accionistas, fueron debilitando a la empresa.
De esa manera llegó el día en que, desde el exilio, el principal accionista no resistió más y tuvo que vender su participación. Ahora surge lo que tratan de definir como un canal con moderadas políticas editorial e informativa, pero, por supuesto, todo el mundo entiende que a Globovisión le torcieron el brazo y que Vladimir Villegas ejecutará draconianos propósitos.
 
Durante las negociaciones que hoy viernes 3 de mayo concluyen con la firma del contrato de compra-venta, en el gobierno había dos tendencias: Una era partidaria de no autorizar la modificación accionaria, sino dejar que la concesión llegara a su final, para cerrar el canal o readjudicarlo; y, la otra, que se impuso, de hacerlo mediante condiciones.  Como parte del entendimiento, ocurrirá el cambio de sede, aumentos de sueldos y otros detalles relevantes, pero, por supuesto, habrá que ver los cambios que impondrá Villegas.  
Después de haber leído el comentario de Villegas de que había aceptado el encargo “por la paz y la inclusión de todos", cualquiera podría preguntarse si esa será la misma inclusión que tenía Venezolana de Televisión (VTV) mientras él era su presidente. Entonces se transmitían grabaciones de conversaciones telefónicas privadas, violando principios de respeto a la intimidad de las personas. Era el mismo canal sectario y excluyente de hoy, el mismo de programas tan repudiables como La Hojilla.

Al salir del gobierno de Chávez , Vladimir asumió una posición de medias tintas en sus artículos de El Nacional. Insinuaba algunas críticas que bien examinadas no decían nada y nunca le dio la razón a los opositores. Es conocida la estrecha relación amistosa que desde la adolescencia ha tenido con Maduro y, por supuesto, a pesar de la negativa del gobierno a aceptar la auditoría electoral en los términos solicitados, él no ha hecho un claro pronunciamiento condenatorio.  ¿Por qué? El radicalismo de Maduro es suficiente para entender que el 14 de abril sí hubo fraude, y  que la "neutralidad" de Villegas es a favor de su amigo  Presidente y similar a la de Tibisay Lucena en el Consejo Electoral.
¿Vendrá Villegas ahora a promover aquella “inclusión” que antes practicaba en el canal estatal?