Páginas

miércoles, 29 de mayo de 2013

Globovisión, periodistas y renuncia

Ricardo Escalante
Desde el momento mismo del traspaso de las acciones de Globovisión, ha venido ocurriendo una larga y preocupante ola de renuncias de sus periodistas, molestos por la actitud de los nuevos propietarios en favor del gobierno. Es un hecho que debería ser motivo de reflexión más allá de las fronteras nacionales.
Una de las cosas de fondo que ahora tendríamos que preguntarnos es si de esa manera los comunicadores contribuyen a la liquidación de la administración del presidente Nicolás Maduro y su élite o si, por el contrario, proceden en desmedro del derecho del público a información no parcializada hacia el oficialismo.
Tal vez las renuncias solo faciliten el camino a los nuevos dueños del canal, cuyos objetivos ya eran claros: Tener un medio de comunicación para respaldar y aumentar riquezas personales y familiares, sirviendo al mismo tiempo al gobierno.
¿Quiénes llenarán los cargos vacantes? No es difícil imaginarlo, como tampoco lo es imaginar la línea política de los nuevos programas y noticieros. La ola de renuncias pone en evidencia lo que ya se sabía, pero desde el punto de vista del interés nacional, los periodistas podían haber mantenido sus posiciones y correr el riesgo de ser despedidos.
Ya se probó una vez que dejar el camino libre al autoritarismo no produce nada bueno. ¿Qué ganó la oposición aquella vez que se negó a participar en las elecciones parlamentarias? ¿Cuáles fueron las consecuencias? Todavía hoy nos estremecen las nefastas consecuencias de ese acto irreflexivo.
Es verdad que Globovisión encarnaba por momentos posturas tan vehementes como las de Hugo Chávez y sus seguidores, pero también es cierto que ese canal servía de contrapeso indispensable al autoritarismo. Cumplió una función admirable de denuncia y sus periodistas, perseguidos y acosados, hicieron un trabajo esencial a pesar de su exigua remuneración.
¿Qué va a pasar ahora? Quedan El Nacional, El Universal y otros medios impresos, pero su influencia no tiene el mismo alcance inmediato. La circulación de los periódicos venezolanos es muy pequeña y algunos de ellos están en crisis económicas que, de igual manera, colocan en la picota su independencia y subsistencia.
Lo claro es que el régimen se está hundiendo. Es insalvable porque la población no aguanta más la inflación, la inseguridad, la falta de alimentos y hasta de papel para el baño. Hugo Chávez, Nicolás Maduro y sus seguidores, han hecho mucho daño. Ahora solo les resta aumentar la represión y el desmadre.