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miércoles, 13 de marzo de 2013

La carta de Diego Arria

 Por más de cuarenta años he conocido de vista y trato a Diego Arria, quien ha tenido una muy larga trayectoria al servicio del país y ha asumido de manera firme y valiente la lucha contra los interminables abusos de Hugo Chávez y ahora de Nicolás Maduro y Diosdado Cabello. Arria ha sufrido en carne propia los atropellos del régimen y ha acudido de manera admirable a todos los escenarios posibles para explicar la situación real del país y la conculcación de los derechos de los ciudadanos.

Arria acaba de enviar una carta a Henrique Capriles, en la cual expone puntos de vista muy respetables y oportunos. Lo hace de manera directa. A continuación reproducimos el texto de marras para que cada quien saque sus propias conclusiones:

"Apreciado Henrique:
Nunca he tenido la oportunidad de conversar contigo, pero hoy, al conocer tu decisión de participar como candidato presidencial de la Mesa de la Unidad Democrática en las elecciones convocadas por el CNE para el próximo 14 de abril, me siento obligado a hacerte llegar unas reflexiones personales.

Comienzo por felicitarte, porque interpreto tu disposición a abrir los espacios de participación para que se cree una Gran Alianza Nacional que permita movilizar talentos, voluntades y trabajo, indispensable para que sea totalmente representativa y nacional la candidatura que hoy asumes, que no es más que los deseos y la desesperación de los venezolanos de rescatar su libertad y de no perder a Venezuela.

Imagino que la premura; que los tiempos impuestos por la institucionalidad que usurpa funciones y manipula fechas y hechos, no te permitió enumerar las condiciones exigibles indispensables para asumir este desafío monumental contra la trampa, el abuso, el fraude continuado; o como bien describió el informe técnico ordenado por la Mesa de la Unidad Democrática en octubre, contra un “proceso electoral viciado”. Estoy seguro de que el país estará pendiente de conocer tu posición en estos aspectos, que de ninguna manera pueden ser ignorados so pena de repetir trágicas experiencias previas, porque lo que está en juego es nada menos que la República.

En tu intervención del domingo 10 de marzo, narraste una realidad incontestable. El Consejo Nacional Electoral –ministerio de elecciones del régimen – en evidente complicidad con el régimen de facto, planeó como dijiste “milimétricamente” el cronograma de actividades; por lo cual creo que la acción más inmediata es exigir la postergación de la fecha de este proceso hasta junio del presente año. Lo creo vital.

Estoy convencido de que más temprano que tarde se conseguirán las pruebas que demuestren que la campaña del exvicepresidente usurpador de funciones inició hace mucho, y que sus materiales de propaganda fueron ordenados con anticipación a la fecha de la elección convocada por el CNE. Esto sólo fue posible porque ellos y sus superiores cubanos eran los que conocían la realidad del estado de Hugo Chávez, y al amparo de una descarada farsa, intentaron engañarnos a todos.

Está claro para los venezolanos y para el mundo que Nicolás Maduro usurpa funciones. Su designación es espuria y ocupa ilegalmente un cargo que le correspondía desempeñar al presidente de la Asamblea Nacional. Es evidente, entonces, que estás participando en un proceso donde tu oponente usurpa funciones nada menos que de presidente encargado de la República.

Ante tan grave circunstancia, da la impresión de que legitimas voluntariamente semejante ilegalidad, lo que por supuesto no es lo que -en circunstancias normales- estarías dispuesto a enfrentar. Pero la imagen de legitimación forzada habrá que esclarecerla ante la opinión pública nacional e internacional, como un abuso más de este régimen. Hay que dejar claro que ni legítimas, ni avalas. Que parte importante de tu lucha es desmontar la mentira.

Durante mucho tiempo me has escuchado condenar al CNE por considerarlo el instrumento de perpetuación del régimen, advirtiendo los riesgos que corremos si no lo enfrentamos con firmeza para desmontar unas modalidades electorales abusivas, tramposas y fraudulentas; responsables de la desmovilización de tantos venezolanos que, por una lado no confían en ese ente y por el otro temen las retaliaciones de un régimen que ha hecho del apartheid la base fundamental de su infame acción política. En este particular la eliminación del sistema biométrico –máquinas captahuellas- es crucial, clave, impostergable, innegociable, porque representan un elemento adicional de intimidación al elector.

Vengo escuchando, con especial alarma, que no hay tiempo para realizar una auditoría al registro electoral. No puedo entender cómo se permite la omisión –con la excusa de la falta de tiempo- de una gestión tan importante para el proceso electoral y para recuperar la confianza ciudadana.

Complementariamente a lo anterior creo indispensable que releves a los representantes de la MUD ante el CNE, que han venido avalando un “proceso viciado” como lo define el informe técnico presentado a la MUD el 28 de diciembre de 2012. Unos nuevos representantes, con técnicos que incluyan a miembros del grupo Esdata y de la Asociación Civil Súmate, -entidades absolutamente independientes- contribuirían a recuperar la confianza tan indispensable si aspiramos a una alta participación electoral.

Otro aspecto fundamental es el rol que viene jugando la Fuerza Armada en el proceso electoral, por lo que ante la contienda que estamos a punto de enfrentar es indispensable rechazar no solo la presencia de los efectivos militares dentro de los recintos electorales, al igual que en la custodia de las máquinas y del material electoral. Por supuesto esto incluiría a los milicianos.

Una Fuerza Armada que en voz de sus jerarcas de la cúpula militar vienen públicamente manifestando que son “antiimperialistas, revolucionarios, socialistas y chavistas” representa intereses muy distintos a los que le deberían lealtad y obediencia, exclusivamente al pueblo venezolano.

El actual usurpador de la cartera de la defensa, el almirante Malero (por malo) vergonzosamente, como vengo denunciando, ha superado a sus antecesores al pedir públicamente que voten por Nicolás Maduro. Semejante abandono y violación del artículo 328 de la Constitución refleja claramente que los venezolanos ya no tenemos una Fuerza Armada, sino un padilla uniformada tutelada por superiores cubanos.

Un aspecto que no puede pasar inadvertido es la decisión del régimen, con la complicidad de la mayoría de la Asamblea Nacional y del CNE de someter a Referéndum el 14 de abril el traslado de los restos de Chávez al Panteón Nacional. Aquí lo que persiguen, más que honrar a Hugo Chávez, es vincular su nombre al proceso electoral. Incluir a Chávez más de lo que ya está inmiscuido –necrofílicamente- en esta perversa campaña es de una aberración desmedida cuyo único propósito es una manipulación emocional bastarda.

Estimado Henrique, puedes tener la seguridad que al igual que lo hice en tu campaña presidencial previa, me empeñaré en activar y en respaldar todas las acciones indispensables para que los venezolanos podamos participar en condiciones en que no se arriesgue la suerte de la República, que viene pereciendo en manos del régimen más incompetente, corrupto y abusivo que registra nuestra historia. Como te dije públicamente el 12 de febrero de 2012, tu candidatura nuevamente no es tuya solamente, sino de todos los venezolanos empeñados en rescatar a Venezuela. Puedes tener la seguridad que entre ellos estoy y que puedes contar conmigo.

No pretendo hacerte sugerencias en el manejo de tu campaña, pero creo de la más alta importancia asomes un horizonte posible y deseable para todos los venezolanos. En este sentido los lineamientos formulados por el grupo de los 400 técnicos convocados por la MUD representan para mí la alternativa a promover.

Igualmente hoy, cuando ha llegado la hora de la verdad, estoy convencido que Venezuela no saldrá por partes; o sale toda o no sale; por lo cual ahora más que nunca se hace vivo aquello que he venido repitiendo a lo largo de los últimos años: “El día en que los venezolanos nos unamos de verdad, y nos reencontremos, nos vamos a maravillar de las cosas excepcionales que juntos, podremos alcanzar”.

Aprovecho para saludarte con toda cordialidad y por supuesto para desearte todo el éxito que sería también el de todos nosotros. Puedes tener la seguridad de que puedes contar conmigo en todo lo que puedas considerar pertinente en los próximos días.

Diego Arria
Caracas, 12 de Marzo de 2013"