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sábado, 3 de mayo de 2014

Maduro enlodó averiguaciones del caso Otaiza

Ricardo Escalante
Con ditirambos, funerales de Estado y teorías infantiles sobre las causas del execrable homicidio del chavista Eliézer Otaiza, Nicolás Maduro embarró las investigaciones policiales para esclarecer el caso. ¿Es eso fruto de su ignorancia o guarda algo más?

El Presidente venezolano dictaminó que hubo un complot planificado en Miami “por sectores que tuvieron el poder mediático y económico en Venezuela”. El “Sherlock Holmes” venezolano descubrió en tiempo record quiénes, cómo, cuándo, dónde, por qué y para qué lo hicieron, aunque ni siquiera ha revelado la identidad del supuesto cómplice apresado en las inmediaciones del lugar del crimen.
En una versión preliminar, el ministro de Interior había dicho que no descartaba ninguna hipótesis sobre las causas del hecho, aunque sí comentó que los aporreos que presentaba el rostro del occiso fueron ocasionados al rodar por el despeñadero al cual fue lanzado.  Maduro ahora ha descubierto que Otaiza “fue torturado y humillado”, lo que quiere decir que entre el momento de la captura y el asesinato transcurrió cierto tiempo (¿cuánto?).  Además, ¿tortura no es humillación? ¿Qué pretendía Maduro al usar los dos términos?

Durante los funerales, el Presidente había hablado de “mercenarios” y de un “modelo para caotizar (sic) la sociedad”. Otro elemento risible es que Maduro hasta adivinó que el plan contra el teniente Otaiza fue diseñado durante seis meses.  Claro, aquí cabe una digresión para preguntarnos si las enormes colas que ahora se observan en las estaciones de servicio, forman parte o no de un plan presidencial “caotizador”.  Lo que sí está comprobado es que Venezuela es un hervidero causado por el gobierno. 

Ahora bien, los detectives que han participado en las averiguaciones sobre el asesinato tienen indicios de que Otaiza se extravió y fue emboscado por delincuentes comunes en el Barrio La Ceiba, en un callejón sin salida del municipio Baruta, mientras buscaba la vía hacia Tazón. ¿Y si eso fue así, por qué Maduro habla de un complot?  ¿Quién sabía que Otaiza iba a estar en un sarao hasta las dos de la madrugada y que después se iba a extraviar? ¿Acaso lo esperaban porque sabían que iba a perder el rumbo?

En algunas ocasiones la víctima había expresado que tenía enemigos peligrosos en la propia revolución, aunque nunca se atrevió a mencionar nombres. ¿Será esa una esa de las hipótesis que examina el heredero político de Chávez?

Después del aserto presidencial conforme al cual existía una conspiración montada en el exterior para cometer el homicidio, el ministro Rodríguez Torres retrocedió de manera abrupta sin siquiera estornudar. Repitió entonces el libreto de su jefe sobre tortura, lo que debe entenderse como el anuncio de nuevas persecuciones y retaliaciones contra opositores. Son muchos los cabos sueltos.

Ese mismo Rodríguez Torres, que atentó contra la familia de Carlos Andrés Pérez en La Casona el 4 de febrero de 1992, fue señalado entre quienes un día después del asesinato del fiscal Danilo Anderson, asistieron a la reunión en que se fraguó la estrategia de asesinar a un grupo de personas que tenían en su poder informaciones comprometedoras para ciertas figuras del régimen.  ¿Estarán planeando una nueva ola de torturas y asesinatos? Ese pareciera ser el camino del actual estado de cosas, y así lo indican las más recientes acusaciones de Rodríguez Torres contra muchos venezolanos.
Así como el homicidio de Danilo Anderson fue utilizado por Chávez para perseguir opositores, el de Otaiza tiene visos similares.
@opinionricardo