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jueves, 8 de mayo de 2014

Con la moral desvencijada

Ricardo Escalante
 La piedra filosofal de todo aspirante a puestos de conducción en cualquier país debería ser la credibilidad, pero en Venezuela eso pareciera no revestir importancia. Lo usual es manipular los sentimientos de los ciudadanos, engañarlos con desenfado.

La mentira impuesta por Hugo Chávez como política de Estado, se ha profundizado de tal manera en la administración de Nicolás Maduro, que casi todos los resortes morales están reblandecidos. No es exagerado, entonces, hablar de una  catástrofe económica, política, social y moral.

A eso se agrega otro elemento descorazonador: Buena parte de quienes luchan por la superación de ese estado de cosas, han perdido la fe en el liderazgo opositor y, por lo mismo, actúan en las calles por cuenta propia a pesar de los riesgos que corren.  Por una parte, el régimen arremete contra ellos de manera brutal y, por la otra, la Mesa de Unidad Democrática los descalifica y torpedea.

En esas circunstancias ha ocurrido el diálogo MUD-gobierno, que ni ha arrojado ni va a arrojar resultados relevantes pero le permite al gobierno continuar pedaleando su bicicleta en un mismo lugar.  Y lo único que faltaba era el grave elemento de que la MUD niega haber pedido la aplicación de sanciones contra figuras descollantes de la corrupción y la brutalidad del gobierno, cuando la subsecretaria de Estado norteamericana, Roberta Jacobson, lo dijo bajo juramento ante el poderoso Comité de Relaciones Exteriores del Senado.

¿A quién creerle, a la MUD o a Jacobson? Todo el mundo sabe que ningún alto funcionario de Estados Unidos se expone de manera impune a las consecuencias que acarrea el perjurio en Estados Unidos. ¿No habría sido mejor que la MUD hubiese admitido y razonado su posición ante el espinoso asunto? Eso de tirar la piedra y esconder la mano tiene su precio en materia de credibilidad, que no se restaura con facilidad.

¿A dónde vamos los venezolanos? ¿Podremos así salir del infierno que consume a Venezuela? Por eso el país es un polvorín a punto de estallar.

Nota adicional: Después de haber dicho lo que dijo y como lo dijo, la señora Jacobson descubrió que había dejado al desnudo a la MUD y, entonces, reapareció como Cantinflas: "Dónde digo digo, lo que digo no es digo sino Diego"...  ?Quién dice mentiras? 
@opinionricardo