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viernes, 4 de enero de 2013

Una carta desde Chile


He leído sus interesantes artículos. Me gusta su forma de escribir Es una prosa fácil y agradable seguir, incluso para mí, que no soy muy dada a leer artículos políticos. Además me pusieron al tanto de muchas cosas que ignoraba.

El caos que está viviendo Venezuela me hace recordar el que nos sucedió a los chilenos en tiempos de Allende. Lo malo es que acá abunda la mala memoria y ya muchísimos no recuerdan lo acaecido en esos tiempos.

Vino entonces la intervención militar y el consecuente régimen del general Augusto Pinochet, que puso orden al desorden que imperaba y la situación económica del país mejoró. La población en general alcanzó la seguridad individual y colectiva pero a otro costo, el político. Cierto es que después los militares estuvieron demasiado tiempo en el poder y hubo excesos que no han debido haber ocurrido, como también exageraciones de lo que realmente sucedía y, en fin, nada es perfecto. De alguna manera estoy agradecida a Pinochet, que con todas sus falencias, nos dejó el país en vías de progreso y, aunque le doliera a la oposición de entonces, el cambio de la Constitución y varias amarras que dejó nos favorecen de muchas maneras.

Me hizo mucha gracia la ironía según la cual el texto de consulta de Maduro es el Libro Gordo de Petete; señor que, por cierto, nada tiene de maduro, según lo que entendemos en Chile.

Me sorprende que gran parte de la población venezolana, sumamente afectada por los des criterios del gobernante Chávez, se aflijan y gasten buena parte de su tiempo en lamentarse por él. Aquí hubo incluso en un diario que publicó un artículo con lamentaciones de ministros venezolanos: http://www.emol.com/noticias/internacional/2012/12/31/577060/ministros-venezolanos-se-reunen-para-orar-por-la-salud-del-presidente-hugo-chavez.html. Esas son las extrañas cosas que ocurren en América Latina. Me pareció también inconcebible la reelección de la presidenta de Argentina, en circunstancias en las cuales había un enorme rechazo a ella. Ese rechazo continúa, pero es posible que la vuelvan a elegir si la constitución lo permite.
Saludos desde Santiago,
Renata Alegría