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viernes, 24 de agosto de 2012

Alguien se hace el sueco…


Ricardo Escalante, Texas
Después de haber trabajado durante un lustro con británicos en Caracas y de haber vivido en Londres, me aventuro a decir que un rasgo fundamental de ellos como pueblo es la arrogancia y su deseo de perpetuar los todavía importantes restos de su tradición colonialista. Y aunque en todas partes existe de todo, tal vez podría pensarse que en general no son ni locos ni incultos, aunque sí disfrutan el espectáculo de la arbitrariedad en otras latitudes.

Tienen sus muchas cosas buenas. Una es la BBC, que se ha erigido en el mundo como ejemplo a seguir en materia de equilibrio, ponderación y profundidad informativa, lo que le ha valido interminables conflictos con primeros ministros y otros altos funcionarios que no han podido quebrantar esa admirable y respetable institución. Otra son sus tantas y tan buenas universidades, entre las cuales cito solo dos a manera de ejemplo; Cambridge y Oxford.  Una tercera, es el enorme desarrollo científico y tecnológico, que ha hecho enormes contribuciones al desarrollo de la humanidad.

Entre las malas están, como ya dije, la arrogancia y los deseos imperialistas, cuyo mejor signo es la vetusta y económicamente costosa monarquía que pareciera mostrar inequívocos signos de agrietamiento moral, uno solo de los cuales es el reciente escándalo protagonizado por el príncipe Harry con sus bacanales.  Me pregunto por qué los británicos no renuncian a un enclave situado a 8.187 millas náuticas de Londres, para concederle independencia a las islas Falkland o Malvinas, que los argentinos reclaman como suyas pero los lugareños no lo quieren así.

¿Y por qué digo lo anterior?  Ahh, porque ese loco que ha conseguido poner en aprietos al Departamento de Estado de Estados Unidos con sus grandes revelaciones en Wikileaks, también ha conseguido que la arrogancia británica se exhibiera de manera inconveniente, con el infausto anuncio de que la policía inglesa podía entrar a la embajada de Ecuador para capturar a Julian Assange. Claro, el Foreing Office actúa basándose en una ley que así lo permite.

Pero el asunto de fondo está también en que lo definido por Ecuador como contradicciones y debilidades del Reino Unido, es una contradicción mayor aun, porque el presidente Rafael Correa tiene una política de intolerancia y atropello sistemático a la libertad de expresión y a otros derechos civiles y políticos.

Ahh, y no se puede pasar por alto la activa solidaridad de Venezuela con Correa, porque aun están frescos los atropellos a que fue sometida la Nunciatura Apostólica por el asilo concedido al entonces dirigente estudiantil Nixon Moreno. Es de presumir que, entonces, el caso Assange servirá para que todo cambie para que todo siga igual y para que él -que es australiano pero quiere hacerse el sueco frente a las acusaciones de violación sexual-, termine como huésped de Miraflores…
ricardoescalante@yahoo.com