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viernes, 14 de marzo de 2014

¡Atrapado en su demencial incapacidad!



Ricardo Escalante
 
Nicolás Maduro no encuentra salida porque su demencial incapacidad lo atrapa. Prohibió las manifestaciones callejeras pero cada vez son mayores, apagó una “candelita” y ahora las tiene por todas partes, anunció castigo a los especuladores “imperialistas” pero la inflación es astronómica, buscó a “acuerdos” con Lorenzo Mendoza pero ni siquiera hay harina PAN importada de Colombia. ¡Vaya incapacidad!

Ahora acaba de anunciar una cacería de brujas contra los “financistas” de las guarimbas y un aumento de la ya brutal represión. ¿Sabrá él que Víktor Yakúnovich se achicharró con candelitas en Ucrania?  El “pobre” no sabe que el cementerio de dictadores primitivos está lleno de khadafis, perezjimenez, videlas, y otros maduros, violadores de los derechos humanos.

En ese mismo ambiente, durante las últimas semanas hemos oído unas cuantas voces que claman por diálogo. Unos lo hacen con lenguaje refinado, culto, pero no por eso dejan de ser cándidos, pánfilos. Otros, sobre todo trasnochados chavistas en retorno, lo hacen en su afán de pescar en río revuelto.  Una embajada, un contrato, una cuota clientelar no les caería mal.

¿Y por qué saco ahora estos trapitos sucios al sol?  Ahh, pues porque ni unos ni otros se percatan que es el gobierno quien tiene que ceder: Cesar los asesinatos, liberar los presos políticos, acabar el odioso control de cambios que ha engendrado corrupción y distorsiones económicas, rematar la inútil chatarra militar comprada por Chávez, eliminar los hampones miles de encapuchados formados en La Habana, acabar la regaladera de petróleo, y otras cosillas más.  ¿Eso debe ser producto de diálogo?

Los interesados en el diálogo no han descubierto que el gobierno solo busca poner pañitos calientes para seguir con su maltrecha bicicleta.  No entienden que la irrespirable atmósfera de la escasez, la estanflación, el desempleo galopante, falta de libertades y los homicidios cometidos por los colectivos, no son responsabilidad de la población sino de la clase enquistada en el Ejecutivo.  Lo demás es pedirle peras al olmo.

¿Esos “dialogantes” se habrán detenido a pensar cómo están los medios de comunicación en Venezuela?  Yo, lo confieso, jamás imaginé a El Nacional y otros periódicos boqueando, asfixiados por el gobierno.  Ni siquiera en la época en que Alfredo Peña utilizaba el periódico más importante para sus irresponsables y supinas conspiraciones. Por cierto, jamás he visto un acto de contrición de Peña. ¿Sabrá que El Nacional está hoy en el disparadero de despedir 120 trabajadores, incluyendo 40 periodistas?

Por el camino que vamos nadie puede hacerse ilusiones. La barbarie aumenta y la olla tiene que estallar porque no hay válvula que la alivie. ¡Que vivan las protestas!
@opinionricardo