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martes, 7 de octubre de 2014

Lo que espera a Venezuela

Al fracasar los planes de venta de Citgo, el gobierno de Venezuela ahora busca apoyo en la opinión pública norteamericana. Nicolás Maduro se reunió con Joe Kennedy II.
 Italo Malaparte
El presidente Maduro acompañado por Joe Kennedy
El fallo del tribunal de arbitraje del Banco Mundial sobre el monto que Venezuela deberá pagar a las petroleras ConocoPhillips y ExxonMobil como consecuencia de las expropiaciones decididas por el presidente Chávez en 2007, agravará aún más la vida diaria de los venezolanos.
Hay quienes piensan que el riesgo se circunscribirá a Citgo o al dinero proveniente de su venta, pero las dimensiones del asunto dependerán del tamaño de la indemnización que establezca la corte de arbitraje (Ciadi).  Por ahora nadie tiene idea de  los alcances del pronunciamiento, pero en cualquier caso serán perjudiciales para los intereses de la República, porque sus ingresos resultarán afectados en forma directa.
¿Qué ocurrirá si el fallo contra Venezuela es por el equivalente al valor de Citgo? Una opción de pago pudiera ser el suministro de crudos, otra mediante el embargo de sus instalaciones, otra una posible fórmula combinada, sin que se descarte la posibilidad del embargo de dinero proveniente de despachos de petróleo a terceros países y, por supuesto, todo dependerá también de la voluntad del gobierno venezolano para acatar y cumplir la orden de la Ciadi. La negativa sería peor. El fallo será de obligatorio cumplimiento y acarreará repercusiones económicas y políticas internas y también ruido internacional, porque, al igual que en el caso de la congelación de fondos destinados a los acreedores de la deuda externa argentina, los discursos nacionalistas se reavivarán.
La diferencia con el caso argentino es, por cierto, muy grande.  El reclamo de los fondos buitre a Argentina asciende a 1500 millones de dólares, mientras la exigencia de ExxonMobil y ConocoPhillips es 30 veces mayor. Argentina produce y exporta cereales, carne y renglones industriales, mientras Venezuela es importador neto. Aunque las dificultades económicas argentinas son severas, distan mucho de las venezolanas, donde hay escasez de medicinas y productos esenciales, elevada inflación y especulación.
Hay otras incidencias que no pueden escapar al análisis. Citgo aporta combustible para calefacción a sectores populares en varias ciudades de Estados Unidos, y la modificación de la propiedad de la compañía podría significar el final de esa política que ha despertado simpatías hacia Venezuela en círculos norteamericanos.  Ahora bien, después del fracaso de los planes de venta de la compañía, el presidente Maduro anunció el generoso aumento de esa cuota de hidrocarburos, que se cumple a través de un convenio con Citizens Energy Corporation (CEC), cuyo fundador y jefe es Joseph (Joe) Kennedy II, miembro de la dinastía política del mismo apellido y admirador de la cooperación internacional del presidente Chávez.
Durante su reciente viaje a Nueva York para asistir a la asamblea general de las Naciones Unidas, Maduro sostuvo conversaciones y se fotografió con Kennedy, quien además lo acompañó en el acto de masas realizado en el Bronx, uno de los barrios que se benefician de las donaciones de hidrocarburos venezolanos.
Y aunque en las últimas semanas se escucharon voces que desestiman la importancia económica y estratégica de Citgo como activo venezolano, es obvio que la empresa ha sido utilizada como brazo político para frenar las propuestas de sanciones contra el chavismo. Así, por ejemplo, la senadora demócrata Mary Landrieu se pronunció contra tales iniciativas, por considerar que la refinería Lake Charles, en la cual se procesan 425 mil barriles de crudo por día en Louisiana, genera un importante número de empleos que podrían verse afectados.
Algunos especialistas sostienen que el pronunciamiento del Ciadi se conocerá de un momento a otro, pero no necesariamente será así, porque la corte deberá examinar múltiples factores para precisar las indemnizaciones, entre ellos el valor de los activos en libros de las instalaciones expropiadas, la situación actual del mercado y el potencial de las empresas nacionalizadas, así como lo que ExxonMobil  y ConocoPhillips han dejado de percibir. Tal vez tampoco escape al estudio la circunstancia de que el perdedor es no solo un gobierno, sino millones de habitantes que hoy atraviesan penurias en Venezuela. Claro, a posteriori habrá que poner la lupa en las causas y consecuencias del litigio.
¿Por qué las dos transnacionales -y sobre todo ExxonMobil- se empeñaron en llegar hasta donde lo han hecho?  Para demostrar poder. Ambas compañías tienen intereses en casi todo el mundo y el tamaño de sus operaciones supera los presupuestos nacionales de más de seis decenas de países juntos. Por eso aprovechan la disputa para sentar un precedente.
Una muestra de las intenciones de ExxonMobil estuvo en la congelación por vía judicial de 300 millones de dólares provenientes de la venta de ciertos activos que Pdvsa tenía en terrenos del campo Cerro Negro, en la Faja del Orinoco, además de las costosas acciones legales intentadas por distintas vías. Ya una vez la República de Venezuela fue obligada a pagar cerca de 2 mil millones de dólares en el caso de la expropiación de Sidor y ahora, hace pocos días,  otra sentencia del Ciadi la condenó a pagar 740 millones de dólares a la empresa minera  Gold Reserve. Estos son apenas anticipos de las penurias que se avecinan.