Páginas

martes, 10 de diciembre de 2013

Una verdad agarrada por el pescuezo

Ricardo Escalante
Como creo en los beneficiosos aires de la contraposición de las ideas, recibo casi con alborozo los reclamos y hasta las muestras explosivas de contrariedad por la orientación de mis artículos de opinión.  Y lo celebro por considerar que no hay nada más aberrante que la verdad absoluta, que no es propia solo de religiones, sino también de dictadores y hasta de ingenuos adoradores de líderes.

En anterior ocasión hice tal afirmación con otras palabras y ahora la repito, porque una vieja amiga me exige explicaciones por el atrevimiento o la irreverencia en que incurrí al advertir la existencia de ciertos lunares en la oposición venezolana y, de manera especial, en Henrique Capriles Radonsky. Para ella el ex candidato presidencial es infalible, providencial, criterio que respeto pero no comparto por muchas razones.
El Consejo Nacional Electoral dijo que el conteo de los votos emitidos el domingo pasado dio 49 por ciento al oficialismo y 43 a la alianza opositora. Según eso, por supuesto, hubo ganadores y perdedores, a pesar de lo cual hay quienes practican la alquimia de las interpretaciones políticas.  Yo sostengo que era equivocada la estrategia de Capriles, conforme a la cual las elecciones venezolanas del pasado domingo eran una suerte de plebiscito para Nicolás Maduro y, en consecuencia, debíamos prepararnos para una constituyente y para relegitimar todos los poderes del Estado.  ¿Alguien en su sano juicio podría hablar hoy sobre ese tema?
Además, Capriles se empeñó en asumir el protagonismo de unas elecciones locales cuyos revelaron que él no es líder en la capital del estado que gobierna, Miranda, porque su candidato perdió.  Por eso, por supuesto, es bueno saludar los esfuerzos de María Corina Machado, Leopoldo López y muchos otros, para quitarnos de encima la cadena de abusos impuesta por el estólido Nicolás Maduro, que ha llevado el país a la ruina.
Y como mi amiga casi me pide una rectificación -que con buena voluntad haría si sus argumentos fueran más allá de los dictados del corazón-, he vuelto a revisar lo que arrojaron los escrutinios: Que el país está dividido en dos toletes, uno un poco más grande que el otro.  Ahh, y hay también el sector de los hastiados del gobierno y la oposición, que se abstuvieron de participar en el “plebiscito”.  ¡La mayoría no cambió con los discursos de la MUD y de Capriles!  Por eso expresé que no ha ocurrido una hecatombe, pero tenemos que cuajar decisiones acertadas para convencer a esa mayoría que embelesada sigue al gobierno atrabiliario de Maduro. ¡Estamos a tiempo!
Y, para rematar, a la siempre bien recordada amiga le aclaro que mis frases descarriadas no pretendían alterar el afecto mutuo, pero sí reiterar que profeso la crítica y no me cuento entre quienes agarran la verdad por el pescuezo.