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miércoles, 18 de junio de 2014

Giordani y su bomba de tiempo

El ex ministro tiene ahora la oportunidad de desmantelar el régimen de Nicolás Maduro.  ¿Lo hará?
Ricardo Escalante

Las explicaciones de Jorge Giordani sobre las causas de su salida del gobierno son de enorme trascendencia para el examen desapasionado de la catástrofe política, moral y económica que arropa a los venezolanos. Se trata de un documento fundamental cuyas consecuencias se verán a corto, mediano y largo plazo.

El profesor Giordani conoce las entrañas del monstruo desde sus orígenes y apoyó a Hugo Chávez en las elecciones presidenciales de 1998 y, por lo mismo, le constan las desviaciones, corrupción, inconsistencias e insensateces de la llamada revolución bolivariana.  En ese sentido, lo expuesto por el ex ministro de planificación tendrá que ser examinado en detalles y debería acarrear responsabilidades.

Con su lenguaje por momentos farragoso, acierta al denunciar lo que a todos consta:  Que el chavismo-madurismo ha generado una élite de enriquecidos a costa del Erario y menciona las cloacas más putrefactas del régimen:  Cadivi y lo que vino después, la Tesorería, el Fonden, el Fondo chino, el Banco Central de Venezuela, el Banco Industrial de Venezuela y, sobre todo, apunta con el índice a Pdvsa, que Rafael Ramírez maneja a sus anchas.  Claro, no aporta nombres ni destapa escándalos, pero no es descartable que en cualquier momento avance en ese terreno.

El hombre de quien muchos se reían por su formación marxista al estilo de los años 40 en la Unión Soviética, de la noche a la mañana se ha convertido en el más peligroso enemigo de Nicolás Maduro, a quien no vacila en calificar de incapaz.  Bueno, no ha descubierto el agua tibia porque eso lo sabe hasta Cilia Flores, quien también sabe de corrupción porque dejó rastros en la Asamblea Nacional.

Giordani no abjura de su culto a Chávez pero, por supuesto, sabe que todo comenzó ahí. Y él, que ha estudiado la historia soviética y pareciera vivir en aquella época, no puede ignorar la trascendencia del discurso en que Nikita Kruschev en el XX Congreso del Pcus hizo añicos al barbaro Stalin, que había sido su jefe y hasta protector.  Ahora, por eso, Giordani tiene en sus manos una bomba de tiempo y la oportunidad histórica de desnudar y derrumbar la farsa del chavismo-madurismo.  De esa manera sus culpas quedarían lavadas.