Hace menos de una semana la tranquila Wako, a medio camino entre Dallas y Austin, en Texas, fue escenario del salvajismo de patotas de motorizados que trataban de resolver sus rivalidades a la manera de las películas de vaqueros del Lejano Oeste, a balazos.
Wako
Hace menos de una semana la tranquila Wako, a medio camino entre Dallas y Austin, en Texas, fue escenario del salvajismo de patotas de motorizados que trataban de resolver sus rivalidades a la manera de las películas de vaqueros del Lejano Oeste, a balazos.