J.J. Rendón en la picota
De cómo un estratega político se hace el harakiri
¿Las acusaciones que ahora afectan a J.J. Rendón significarán el final de su exitosa carrera como asesor político? Todo indica que sí, porque en los últimos días no ha recibido un baño con agua de rosas, sino algo que plantea serias reflexiones sobre las licencias que cualquier personaje público puede tomarse.
El polémico estratega electoral venezolano, cuya vertiginosa trayectoria es digna de admiración, va contra la discreción y el bajo perfil de los más reconocidos antecesores suyos en esa especialidad. Le gusta asistir a programas de televisión, conceder entrevistas, dictar conferencias, retratarse con el público, vestir de una manera particular y hacer gala de su facilidad de expresión. Un día se le ve por aquí, otro por allá, sin que le incomode la publicación de fotografías en las cuales aparece con poderosos asesorados.



